Palabra de lector

Aclaraciones de Rogozinski sobre el caso Mastretta

Después del serial de artículos de Héctor Aguilar Camín en su columna Día con día, publicada la semana anterior en MILENIO sobre el caso Mastretta, hago las siguientes precisiones:

1. Efectivamente, una vez desarrollado el prototipo automotriz, los señores Daniel y Carlos Mastretta encontraron en Miguel Ángel Dávila y otros a sus socios capitalistas.

Es importante subrayar que la razón por la que buscaron apoyo de Nacional Financiera, en abril de 2013, fue porque a esa fecha la empresa presentaba deudas importantes y se encontraba en suspensión de actividades por falta de capital de trabajo, lo que anula la hipótesis de “destrucción” que sugiere el título del serial.

2. Toda capitalización necesariamente debe estar acompañada de condiciones mínimas que garanticen los derechos de los inversionistas. Por ejemplo, la aportación de recursos frescos por parte de todos los accionistas o bien su respectiva dilución.

También es frecuente que se releve la dirección general de la empresa. En este caso, eso ya había ocurrido antes del acercamiento a Nafinsa. El Consejo de Administración de Tecno Idea había designado, en una sesión previa, a un nuevo director general a partir del 1 de marzo de 2013, manteniendo como su presidente al señor Carlos Mastretta.

3. A Nacional Financiera no le corresponde invertir directamente en un proyecto como éste, ni mucho menos asumirse como “árbitro” para mediar entre los inversionistas. Por esa razón, cuando el señor Aguilar Camín se acercó a Nafinsa, desde un principio se le propuso someter el caso a la consideración de la Corporación Mexicana de Inversiones de Capital, conocida como Fondo de Fondos, por ser el vehículo ideal para lograr la capitalización de la empresa.

Es importante mencionar que no obstante que Nacional Financiera es accionista mayoritario del Fondo de Fondos, ésta es una sociedad autónoma y se rige por sus propios lineamientos y gobierno corporativo. Por ejemplo, el Fondo de Fondos cuenta con cuatro consejeros independientes cuyo acuerdo unánime es condición indispensable para tomar cualquier decisión sobre las empresas en las que invierte.

A partir de ahí, en un proceso que llevó más de dos meses, se hizo la valuación de Tecno Idea y se propusieron acciones, con reglas muy claras que rigen cualquier participación del Fondo de Fondos, procediéndose a entregar la primera parte de la capitalización acordada.

4. Las condiciones y metas establecidas para realizar la segunda entrega de capital no fueron cumplidas. La decisión de realizar o no la segunda aportación de recursos de capitalización le correspondió exclusivamente al Consejo del Fondo de Fondos.

5. El Fondo de Fondos todavía realizó esfuerzos importantes para conseguir nuevos inversionistas privados dispuestos a capitalizar la empresa, encontrándose dos. Sin embargo, y a pesar de que se contaba con los votos a favor de todos los socios, los hermanos Mastretta se opusieron a esta posibilidad y demandaron la nulidad de la asamblea y rechazaron la alternativa que hubiera evitado el cierre de Tecno Idea.

Agradezco este espacio que generosamente me brinda el diario MILENIO para realizar estas precisiones y reiterar que, uno de los principales problemas de las empresas en México —que también incide en el crecimiento del país— es que en la mayoría de los casos se resiste a evolucionar de “empresa familiar” (con el control de la empresa) a “empresa corporativa” (cediendo el control) con socios e instrumentos de gobierno corporativo profesional que finalmente contribuyen a garantizar su continuidad y desempeño. Estas decisiones corresponden únicamente a los propios empresarios.

Jacques Rogozinski, director general de Nafinsa