Palabra de lector

México necesita más que una iniciativa para vencer homofobia
El presidente Enrique Peña Nieto anunció una iniciativa para modificar el artículo cuarto constitucional y el Código Civil federal y reconocer el matrimonio igualitario en el país. Sin duda la propuesta era más que necesaria, porque de reconocerse el matrimonio, las parejas obtendrían muchos derechos legales a los que en este momento solo tienen acceso las parejas hombre-mujer.

Sin embargo, hay que dejar bien claro que una iniciativa no terminará con la homofobia. México es el segundo país más homofóbico del mundo, supera por Brasil. Entre 1996 y 2015, se han registrado mil 218 homicidios por homofobia, según una investigadora de la UNAM. El país no lleva un recuento de este tipo de asesinatos de odio (cuando es de lo más necesario), pero no solo los crímenes demuestran que la comuni dad que no comparte los gustos sexuales socialmente establecidos es vulnerable. Basta con ver la respuesta de la Iglesia católica a la iniciativa del Presidente. Se lanzaron tajantemente a rechazar la iniciativa y decir que la unión de personas del mismo sexo no es matrimonio, porque es antinatural.

El presidente Enrique Peña Nieto instruyó a sus subalternos la organización de campañas para combatir la homofobia. Será un trabajo duro, porque el objetivo implica erradicar un pensamiento enterrado en lo más profundo de la psicología social desde hace muchos años (la homosexualidad primero fue un delito y luego una enfermedad). México, el segundo país más homofóbico del mundo, aún queda mucha a deber en cuanto a respeto y tolerancia.
Brayan Montes, Edomex

Pese a todo... la desigualdad campea en el país, dice
La Universidad Iberoamericana de Puebla y el Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (Equide) realizaron un estudio que revela que el ingreso del 1 por ciento más rico de la población equivale al de 90 por ciento de la población trabajadora. Esto significa que la clase más opulenta del país detenta 32.6 por ciento de la riqueza nacional. La primera pregunta que surge es quién conforma ese 1 por ciento de la población. Seguro Slim, Azcárraga y Salinas Pliego aparecerán, pero quiénes más. La pregunta toma relevancia ahora que los legisladores han congelado la iniciativa en materia anticorrupción. Los políticos, de forma llana, no quieren mostrar sus pertenencias, por lo menos no hasta que pase esta temporada electoral. Es una decisión algo sospechosa y que deja mucho que desear de la transparencia en México. Tal parece que a los políticos se les olvidó que los cargos públicos son para servir a quienes votaron por ellos, no para hacer su agosto. Esta idea se ha ido perdiendo con los años. Parece como si los legisladores ya hubieran olvidado que su trabajo, por lo que se lespaga, es por representar a sus gobernados. No más corrupción, es lo que queremos.
Osiris Ortega, Ciudad de México

buzoneditorial.df@milenio.com
Los textos no deben exceder los mil caracteres: Si el autor omite nombre, dirección y teléfono no serán publicados.