Palabra de lector

México debe aceptar que su economía es blanda

La situación económica en México es catastrófica. Ayer amanecimos con la noticia de que el dólar rompió la barrera de los 18 pesos. En un primer momento se achacó el problema a la especulación de que Estados Unidos subiera su tasa de interés. La Reserva Federal tomó la decisión de aumentarla en 25 puntos base. Sin embargo, la debilidad del peso frente al dólar no parece dar tregua. Ahora dice el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que la depreciación de la moneda mexicana es una consecuencia de los problemas de la economía de China.

El año pasado, la caída del precio del crudo dio un golpe muy fuerte a la naciones petroleras, que tuvieron que apretar el cinturón con fuerza. Entre los países que más sufren por la pérdida del valor del crudo está México, que durante la década de los años 80 recomendaba aprender a administrar la riqueza. Pues bien, esa riqueza se ha ido y México no aprovechó las décadas de prosperidad. Que quede claro: el petróleo nunca más se venderá a más de 100 dólares por barril. Este problema también abona al hundimiento de nuestra moneda.

Los funcionarios de Hacienda y especialistas económicos, pese a la tormenta económica a través de la que navega el país, auguran un buen año, con un crecimiento económico del PIB y un dólar un poco arriba de los 17 pesos, que favorecerá las exportaciones. Hay quienes dicen que la situación de México es envidiable.

La pregunta del millón es esta: ¿dónde queda la calidad de vida? Hay que recordar que el PIB no es un indicador de calidad de vida, sino de producción de riqueza. Eso significa que, por poner un ejemplo, del total de este indicador, 10 por ciento de la población podría quedarse con 90 por ciento del PIB, y el restante sería repartido entre 90 por ciento de la población. Por eso hay que repetir la pregunta: ¿dónde queda la calidad de vida? El incremento de exportación favorecerá a algunos empresarios, pero todos aquellos que requieran importar para producir (muchas medianas empresas) sufrirán con un tipo de cambio débil.

En 2013, el dólar giraba alrededor de los 12 pesos. Hoy, alrededor de los 18. Los empresarios anunciaron que se reunirán para determinar un ajuste de precios para enfrentar este escenario. Podemos prever que subirán los precios de los productos. Por ende, el ciudadano perderá poder adquisitivo, porque no subirá su salario.

Los gobiernos del país, sin importar de qué partido sean, se han empecinado en afirmar que México es una economía fuerte. La realidad demuestra que no; por el contrario, es una nación retrasada con una débil economía. El problema es que mientras no vean cuán mal estamos, no podremos trabajar para hacer avanzar la economía y aceptar el mal desempeño económico es el resultado de los muchos lastres que se acarrean desde hace años: educación, corrupción, un Estado paternalista, etc.

Juan Mirón, Edomex

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