Palabra de lector

Cuestiona a autoridades: ¿educación para qué?

Según datos arrojados por la prueba del Programa para la Evaluación de Estudiantes (PISA), el alumno mexicano promedio tiene un rezago de académico de cerca de dos años. El estudio señala que al país le tomaría 25 años en promedio recuperar el tiempo perdido, de no hacerse las adecuaciones concernientes a la educación. Si bien no hay que restar importancia a estos estudios, hay que cuestionar la funcionalidad de la educación. ¿Para qué estudiar? Sin duda alguna, muchos expertos podrían exponer grandilocuentes discursos acerca de la importancia de la educación para el desarrollo del país y elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Pondrían como ejemplos a grandes exponentes de la educación y su impacto en su población: Finlandia, Suecia, Suiza… Sin embargo, en México la realidad demuestra que los estudios no son garantía de una mejora en la calidad de vida. Muchos estudiantes, incluso con maestrías o doctorados, no encuentran espacio en el campo laboral una vez que terminaron sus estudios, y si lo encuentran , les ofrecen sueldos precarios, que apenas sirven para sobrevivir. Con un panorama tan gris como este, el cual es conocido desde la educación básica por los estudiantes, es difícil pedirles que se tomen las materias con más seriedad. “sí hay un retraso, pero de qué serviría si lo arregláramos”, seguramente pensarán muchos. Mientras en México los estudios no sean recompensados con buenos sueldos, podemos olvidarnos de la cooperación de los estudiantes para mejorar la educación.

Luis Olvera, Edomex

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Critica que el PT no acepte que perdió el registro

Ayer, como generalmente pasa cuando hay una manifestación en el corazón de la Ciudad de México, el Centro Histórico se desquició gracias al PT. Y no es que esté contra la libertad de expresión. Todo lo contrario. Estoy a favor de que las personas salgan de sus casas, se reúnan y expresen su inconformidad en las calles para hacerse oír. El problema aquí es que la manifestación fue impulsada por un ex partido político que no quiere abrir la mandíbula para soltar el hueso que durante tantos años mordió. Los inconformes argumentaban que no se les contaron 37 mil votos, con lo cual solo alcanzaron 2.99 del porcentaje de votación y, por ende, pierde su registro. Por cierto, la juventud de los participantes en la marcha me hace sospechar que pudieron ser un puñado de acarreados, pero solo es una sospecha. El caso es que el PT no pierde el registro porque se le haya robado, sino porque, al igual que el RD, no supo ser una buena izquierda y en las pasadas elecciones el electorado se lo cobró caro, muy caro a la izquierda. De la muerte de este partido debe aprender el PRD, no vaya a ser un presagio rumbo a 2018. Así que mejor a ponerse las pilas antes de que algo así suceda.

Aarón Guillén, Distrito Federal