Palabra del lector

Los correos del público

El águila contestó

La Noche del Grito, el 16 de septiembre, la majestuosa bandera tricolor ondeaba beligerante durante la celebración de la Independencia de México. Miles de mexicanos cantaron el Himno Nacional visiblemente emocionados; pequeños grupos aquí y allá con el amor de patria tatuado en el rostro. Pero hubo otros que, enardecidos, coreaban: “El petróleo es nuestro”, “La tierra es para quien la trabaja”, “La riqueza está mal distribuida”, “Peña Nieto va a mandar a México al pozo”.

El águila contestó: “Dices que la tierra es para quien la trabaja y de todas formas acabas emigrando al otro lado donde la tierra no es de quien la trabaja. Quieres que bajen los precios de la luz, el agua y la tierra y, sin embargo, te encanta colgarte de la luz con tu ‘diablito’ para no pagarla, conectarte con la toma de agua del vecino, robarte el cable de televisión, asentarte en terrenos ajenos, dar mordida a la policía para no pagar la multa y… evadir impuestos.  ¿Crees que el petróleo es tuyo…? ¡Si la gasolina la traes del extranjero!, ¿Crees que el futuro de México está en manos de Peña Nieto? México no está en manos de ningún partido político; quienes mejor pueden sacarlo del atolladero son los ciudadanos normales pero con los pantalones y las faldas bien puestas para pelear por el sueño del Pueblo Mexicano.

“Estás rodeado de mares, abundantes yacimientos de metales, petróleo y gas, infinidad de recursos naturales, tienes buena tierra para cultivos mil. ¡Usa la imaginación y la astucia de tus ancestros españoles, y la creatividad, la constancia y la alegría de vivir de la Raza de Bronce! ¡Aprovéchalas! ¡Investiga! ¡Ponte las pilas! “Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Sí, la gente es determinante: ciudadanos comprometidos, con orgullo de patria, hacen gobiernos responsables, honestos y eficientes.  ¡Comienza contigo: ayuda al que tienes al lado en lugar de meterle el pie!  ¡Fíjate en tus propios actos y en tus propias fallas antes que en los de los demás! Dices que la riqueza no se distribuye bien; tienes razón, la riqueza no se distribuye, se gana con trabajo, constancia e inteligencia. ¿Qué no puedes? ¡Claro que puedes! Trabaja con entusiasmo, haz las cosas bien a la primera vez, deja de hacer las cosas a medias, pero sobre todo… ¡Estudia! ¡Lee! ¡Prepárate!  ¡Quítate un buen rato de la tele y las heladas; las horas y la vida se van veloces para no volver! Con todo respeto, el Águila de tu bandera.”  Es cierto. El 1 por ciento de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que el destino de los que tienen todo está ligado al cómo vive el otro 99 por ciento de la población: los que tienen casi nada. A lo largo de la historia esto es algo que los privilegiados sólo han logrado entender… cuando ya era demasiado tarde.

Hay personas favorecidas por la naturaleza, por las circunstancias, las oportunidades, el esfuerzo y preparación personal, en cuyas manos descansa el destino de México. Y aunque han desarrollado suficiente talento para marcar el rumbo y el ritmo del país, y han nacido para ser águilas y liberar al país de la ignorancia, pobreza e indignidad, desaprovechan su situación única y optan por quedarse en el valle como aves de corral. 

Las consecuencias de la desigualdad son conocidas: altos índices de criminalidad, problemas sanitarios, menores niveles de educación, de cohesión social y calidad de vida. Pero ¿cuál es su origen? ¿Por qué está creciendo con tanta rapidez y cuál es su efecto en el mundo entero?  El premio Nobel Joseph Stiglitz, en su libro El precio de la desigualdad, muestra cómo el acumular la riqueza en manos de unos pocos, más que  promover la competencia, influye sobre los mercados dando ventaja a los más ricos y poderosos frente al resto. Revela además cómo las políticas de gobiernos e instituciones son propensas a acentuar la tendencia injusta: “El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita”. El brillante economista ofrece propuestas y soluciones a las inquietudes del Águila de nuestra bandera. ¿Estamos dispuestos a ponerlas en práctica?

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

Chanfle

Resultaría hasta cómico si no fuera un tema tan serio, ahora resulta que todo mundo sabe dónde está La Tuta, menos la policía y el comisionado especial para Michoacán, todo tipo de personajes se entrevistan y comen con capo, les da dinero, hasta le dan consejos de cómo obtener más atención mediática, tal como hizo el reportero de Televisa, Eliseo Caballero en reciente video,  es casi como ver la segunda parte del caso Paulette, donde la niña que buscaban por todo el mundo apareció muerta debajo de su cama. No es tan extraño el parecido de los dos casos, ya que el comisionado especial en Michoacán Alfredo Castillo fue también el encargado de la investigación de desaparición de la niña Paulette, ya solo falta que parezca el inspector Bazbaz su fiel amigo, ya con Televisa mezclado podrían comenzar una serie cómica, tipo el Chapulín Colorado, ¡Chanfle!

Julio del Valle Guillén

 

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