Palabra del lector

Hecho aislado

¿Se han fijado que siempre que sucede algún hecho delictivo en cualquier parte del país los gobernantes dicen que es un hecho aislado? Pero ya son tantos hechos delictivos que ya muy poco tienen de aislados. Todos sabemos que aunque las islas están separadas por agua en la superficie, en el fondo están todas unidas por una base común, la corteza terrestre.

La causa común de los hechos delictivos en México es la impunidad y la corrupción.  El sistema político mexicano ya no sirve a México, se sirve de México.

Salvo contadas y honrosas excepciones, los políticos y servidores públicos ya no entran a la política con una vocación de servicio. Entran con ambición económica y de poder personal. Y a los que sí entran con vocación de servicio y amor por México, el sistema los corrompe, y a los que no, al ser tan pocos, nada pueden hacer para sanear el sistema.

Y lo que mantiene a este sistema político son los procesos electorales. Los procesos electorales son los que a los políticos y a sus partidos les dan acceso “legalmente” al dinero y a los puestos de poder donde ganan influencias y más dinero. Pero aunque pierdan elecciones, mientras sus partidos no pierdan el registro, siguen recibiendo dinero. Y por lo mismo, los partidos políticos picaron e infectaron al Instituto Federal Electoral (ahora INE), que siendo inicialmente ciudadano, se apoderaron de él para sus fines electoreros. Por esto los políticos le dan prioridad UNO a las elecciones.

Los políticos y sus partidos sólo ven en el ciudadano la cara del voto. Y sólo acuden al ciudadano con promesas y dádivas, en tiempos electorales, pero pasadas las elecciones lo olvidan.

Por eso en este país los políticos no hacen lo que es necesario para el progreso del país, sólo hacen lo que es “políticamente posible”, entiéndase lo que no afecte sus privilegios y ventajas. Para esto no hay diferencia entre gobierno y oposición, todos actúan en el mismo sentido. Por eso ya no hay diferencia entre partidos.

Esto es todo el origen de tanta impunidad y tanta corrupción, que finalmente deriva en tanta delincuencia y complicidades de todo tipo, hasta la de “cuello blanco”.

Mientras la clase política toda, los tres poderes, los tres niveles de gobierno, y los partidos políticos, se sigan sirviendo del país y sintiéndose y actuando como una raza superior, mientras no haya igualdad de derechos y de oportunidades para cada ciudadano, y mientras no haya un verdadero estado de derecho, no habrá seguridad ni progreso en este país, y sí un gradual y constante deterioro de la vida nacional como lo estamos viendo.

Lo malo es que los políticos deberán primero reconocer que ellos son los causantes del problema para poder encontrar soluciones de raíz. Pero este reconocimiento seguramente será algo casi imposible ya que no van a actuar en contra de ellos mismos y de sus ambiciones.   


Enrique Acevedo A.