Palabra de lector

Endurecimiento temporal del Hoy no Circula, insuficiente

No sorprende que, después de los contaminados días que vivió la Ciudad de México hace unas semanas, se endurezca el Hoy no Circula. A partir del 5 de abril, los autos, sin importar el engomado que tengan, dejarán de circular un día entre semana y un sábado al mes (aunque la medida termine siendo un revés para el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera). Era previsible que se reaccionara así, lo que no se comprende es que la medida sea temporal. Solo se mantendrá hasta el último día de junio (durará tres meses). En una ciudad con el mayor tráfico a escala mundial y donde la polución impera desde hace años, cuánto puede mejorar el ambiente en tres meses. No se niega que pueda existir una mejoría, pero la pregunta es cuánto. Aún más burdo es saber que, una vez pasados esos tres meses, saldrán a la capital todos esos autos que por un tiempo dejaron de circular. Si la medida es momentánea, no tardará en volverse a vivir una contingencia como la que pasamos, de las peores en 20 años.

El Hoy no Circula se debería volver indefinido y para todo auto, sea cual sea su antigüedad. Es claro que una política así implica dejar de lado intereses económicos y políticos (cosa que no sé si las administraciones capitalina y federal están dispuestas a pasar). Hoy no Circula temporal es igual a ciudad limpia temporal.

Artemio Sánchez, Ciudad de México

***


Si no funciona impuesto a bebidas azucaradas, ¿ por qué mantenerlo?

El impuesto a las bebidas azucaradas se anunció como una medida para enfrentar un problema de salud severo en México: no contribuir a la obesidad en el país. El número de calorías que dejaron de consumir los mexicanos al día fue de entre seis y diez. El promedio, de acuerdo con la FAO, es de 3 mil 24 calorías. Estos datos los reveló ayer Jesús Rangel en su columna. Queda claro que el intento del gobierno federal para hacer frente a la obesidad fue solo eso: un intento, que, sin embargo, ha engrosado la recaudación federal.

El panorama económico para el país no es el mejor en este momento; sin embargo, uno de los puntos que había destacado el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, era que el gobierno no cargaría la mano a los contribuyentes ante esta adversidad; al contrario, dijo que el gobierno se apretaría el cinturón.

Es un fracaso, según los resultados, los impuestos a bebidas azucaradas y comida chatarra. Si se mantiene por una causa económica para hacer frente a la dificultad económica actual significaría que el gobierno federal sí está recargando en los ciudadanos este problema. Si no funcionó en el rango de la salud, ¿cuál es la razón para mantenerlos?

Recular sería una medallita para el gobierno, pero también aceptar que se tomó una decisión equivocada.

Rufo Clemente, Hidalgo

***


Fax: 5140-4903 y 04
buzoneditorial.df@milenio.com
Morelos 16, Col. Centro C.P. 06040
Los textos no deben exceder los mil caracteres: si el autor omite nombre, dirección y teléfono no serán publicados