Palabra de lector

Reclasificar los delitos es ceder el camino a la impunidad

Tal parece que pueden más los delincuentes que las víctimas de delito o los afectados por actos vandálicos de diversa índole, como lo ha demostrado la reclasificación de delitos tanto del fuero común como federal.

Lo último es el caso de El Yorch, Jorge Emilio Esquivel Muñoz, uno de los que ocupan el auditorio Justo Sierra de la UNAM, en el que se dio una reclasificación del delito contra la salud, que es grave, a narcomenudeo como posesión simple, no grave, por parte de la juez de la causa.

Esto indignó a Enrique Graue, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien dudó de que la cocaína y mariguana que portaba El Yorch fuera para su consumo personal.

En tanto la Procuraduría General de la República prevé apelar tal decisión, recuerdo que la reclasificación de delitos también propició que fueran liberados varios vándalos en cadena, entre ellos quienes habían ocasionado desmanes en el Metro, al parecer en la estación Santa Anita.

Vicente Morales, Ciudad de México

***


No es vergonzoso destinar vagones para damas en el Metro

Estoy de acuerdo con el señor Carlos Puig con el mensaje de que debe fomentarse el respeto hacia las Mujeres, más que separarlas en el Metro para que no las manoseen.

Sin embargo, exagera al decir que le dan vergüenza los vagones rosas, pues no creo que tenga hijas o hermanas que tengan que trasladarse en horas pico en el STC y se vean expuestas a ser agredidas sexualmente.

Me consta que muchos hasta se acomodan para arrimarles el pene en los glúteos a las mujeres y esos espectáculos sí que dan pena, pero el primer problema es que se ha agrandado el lapso en que pasan los trenes en las distintas líneas.

Es más, en lo particular enfrento un problema al tener que usar el Metro algunas tardes-noches con mi hija y en los vagones que no son de mujeres se golpean y empujan para poder abordar algún vagón, mientras en los dos primeros las mujeres, en su mayoría, son agresivas y en los últimos van gays, a los cuales les han permitido incluso tener sexo ante la falta de vigilancia. Y eso también da pena, no los vagones rosas.

Daniel Fernández, Ciudad de México

***


Bien que Mikel Arriola pretenda mejorar los servicios en el IMSS

Qué bueno que el nuevo director del IMSS, Mikel Arriola, se comprometa a mejorar el servicio de este organismo, porque realmente es un viacrucis aventurarse a buscar atención en sus instalaciones.

Como en todo, hay excepciones, pero generalmente hay que madrugar para sacar ficha en el turno de la mañana, aunque haga tanto frío como en estos días, y para el turno de la tarde hay que llegar desde las 10 de la mañana, si no es que antes, para ser atendido a partir de las 14: 00 horas.

El abasto de medicamentos es otra odisea que hay que hacer, porque en ocasiones se terminan los convenios con laboratorios y hay que esperar a que se cumplan largos trámites burocráticos.

Pero qué bueno que se hayan planteado bases con un decálogo a fin de mejorar los diversos servicios, como las cirugías por las cuales hay que esperar varios meses.

Eugenio Sánchez, Estado de México

***


Fax: 5140-4903 y 04
buzoneditorial.df@milenio.com
Morelos 16, Col. Centro C.P. 06040
Los textos no deben exceder los mil caracteres: si el autor omite nombre, dirección y teléfono no serán publicados