Palabra de lector

La reinserción social ha fracasado, dice

El papel de las cárceles dentro del Estado tiene dos funciones. La primera es que quienes fueron autores de un crimen purguen un castigo para resarcir su acción. La segunda es para que quienes cometieron un agravio contra la sociedad sean educados para, una vez cumplido su castigo, regresen a la sociedad. La realidad muestra que esos principios no son seguidos y mucho menos buscados por las autoridades de México. Basta un ejemplo: el enfrentamiento en el penal de Topo Chico, Nuevo León. Dos de los reos de esa cárcel (ambos con experiencia en la industria del crimen organizado) se hacen de sus adeptos y después intentan tomar el control del territorio dentro del penal. La rivalidad lleva a una lucha encarnizada que ayer dejó 49 muertos y 12 heridos dentro de las instalaciones. Cabe destacar que ahí convivían delincuentes del fuero común y del federal. Entrar a una de estas cárceles no dista mucho de entrar al infierno y es bien sabido que, una vez ahí, habrá poca posibilidad de salir readaptado. La inserción social en México, y en muchos países, ha fracasado. Y ello no es poco costoso para la sociedad, que reenfrenta a los delincuentes cuando salen a las calles y lo único que hacen es reincidir en el crimen, lo que expondría que se trata de un círculo vicioso y lacerante no solo para el delincuente, sino para la sociedad en común.

Aranza Moreno, Edomex

***


La CdMx debe desincentivar el uso del automóvil

El Gobierno de la Ciudad de México se retractó de los costos de las multas. Para quienes paguen en los primeros 10 días, habrá un descuento de hasta 80 por ciento. Sin embargo, ello no es razón para retirarse del objetivo fundamental para el bienestar del ambiente capitalino: desincentivar el uso del automóvil. Soportar los largos trayectos causados por los embotellamientos no es de lo más agradable y el plan del gobierno debería ser ofrecer nuevas y mejores. El Metro y el Metrobús son buenas opciones para los ciudadanos, además del proyecto Ecobici, que sin duda ha aumentado el uso de la bicicleta. Sin embargo, hay que ser bien claro en lo que hace que los ciudadanos no quieran usar estas opciones. La primera es la inseguridad. Caminar por la vía pública o ingresar al Metro aumenta por mucho el riesgo de ser robado. La segunda son convoyes y los buses son insuficientes para la demografía de la capital. Usar el transporte público en hora pico es muy parecido a viajar en un camión de redila, como el ganado. La tercera es la inversión en la calidad de la infraestructura. No es fácil olvidar que apenas se cayó una escalera en el Metro y, ahí mismo, hubo un choque de convoyes del que hubo muertos. Queda claro que si se quiere que los ciudadanos opten por dejar el automóvil, el Gobierno de la Ciudad de México tiene mucho po hacer. Que quede claro que es posible.

Vilma Corona, Ciudad de México

***


Fax: 5140-4903 y 04
buzoneditorial.df@milenio.com
Morelos 16, Col. Centro C.P. 06040
Los textos no deben exceder los mil caracteres: si el autor omite nombre, dirección y teléfono no serán publicados