Palabra de lector

Descriminalización de la mariguana en México, urgente
La criminalización de las drogas se ha cimentado sobre una idea moral: la del bien y del mal. Apenas ayer la Arquidiócesis salió a decir que legalizar la mariguana enviará un mensaje incorrecto a la población, porque propiciará un aumento del consumo. Es verdad: la consumición irá al alza, y cómo no podría ser si la curiosidad es inherente al ser humano. Debe haber bastantes personas con la espinita de probar la mariguana, pero como hasta ahora mariguana es sinónimo de delincuente, de adicto, de loco, o cualquier otra "mala" idea, no se deciden a probarla. A la vez que la Arquidiócesis dijo lo del "mensaje equivocado", la semana pasada la revista Harper´s publicó una parte de una entrevista de 1994 con el número dos de la Casa Blanca durante los tiempos de Nixon que no había aparecido aquel año. En ella venía este fragmento: Sabíamos que no podíamos volver ilegal estar contra las drogas o ser negro, pero al lograr que la gente asociara a los hippies con la mariguana y a los negros con la heroína, y luego penalizar severamente ambas sustancias, podíamos pegarles a ambas comunidades. Podíamos detener a sus dirigentes, efectuar redadas en sus hogares. ¿Sabíamos que mentíamos sobre las drogas? Por supuesto que sí". (lo publicó ayer en su columna Jorge Castañeda). No es casualidad que este fragmento de la entrevista de 1994, recortado en ese entonces, salga a la luz. La sociedad cada vez pone más presión al cuestionar qué de malo hay con legalizar las drogas si se compara que la política que la combate (creada por EU) ha dejado miles de muertes en Latinoamérica y zonas militarizadas. Cuando funcionarios o religiosos salen a decir que la salud está de por medio si se legaliza la mariguna, erran, porque omiten el tabaco y el alcohol. La prohibición a las drogas es más moral que objetiva y esa moralidad está generando crimen y muertos. Urge descriminalizarlas.
David Álvarez, Ciudad de México

Es justo que se recupere el auditorio Justo Sierra
Ya son más de 15 años desde que el auditorio Justo Sierra (mejor conocido como Che Guevara), ubicado en la Facultad de Filosofía y Letras, dejó de pertenecer a la comunidad universitaria, porque un grupo de radicales se apropió de él y no permitió que nadie más que ellos entrara. Uno de los que resguarda el lugar dijo que la UNAM no debía ser solo para universitarios, sino para todos. En eso tiene razón. La universidad debe ser de todos, por eso es que muchos ingresan a las clases de oyentes: el conocimiento es un derecho para todos. Sin embargo, ellos mismos son los que segregan a los universitarios al cerrar el auditorio. No solo eso: también tienen un discurso poco inteligente; más basado en el resentimiento que busca desquitarse con el primero que se aparezca, en lugar de proponer acciones inteligentes. "¿Te da asco que no me bañe?, pues a mí me da asco tu perfume de químicos". Rebeldía sin inteligencia. El auditorio no puede estar en manos de gente así. Es auditorio es de todo universitario y es justo que se recupere.
Gonzalo Ayala, Ciudad de México

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