Palabra de lector

Los ciudadanos también somos responsables de la contaminación
Pasada la crisis por la contaminación ambiental, es necesario que los habitantes de la Ciudad de México hagan un análisis de autocrítica. Es cierto que las autoridades locales y federales mostraron deficiencias para enfrentar esta emergencia, pero nosotros también somos responsables de este desastre.

¿Y si dejamos de criticarlo todo y hacemos algo por nuestra ciudad? ¿Cuándo los ciudadanos hemos organizado, por ejemplo, un plan real para compartir nuestros autos? La mayoría de los chilangos es experta en quejarse de todo. Nos oponemos al Reglamento de Tránsito, porque no nos gustan las reglas, porque nos sentimos impunes y pensamos que todo se arregla con una mordida.

El reglamento es en realidad un compendio de recomendaciones: no hable por celular mientras maneje, no lleve niños en el asiento del copiloto, póngase el cinturón de seguridad, no pise las cebras peatonales... ¿Es tan complicado atender esas reglas mínimas?

Los chilangos sufren cuando se les recuerda lo que tienen qué hacer, pero no lo hacen. Estemos de acuerdo o no, hay cosas que solo corresponden hacer a los ciudadanos, como tener una ciudad moderna y limpia. Está claro que las autoridades no han podido. Nos toca a nosotros.
Eduardo Aguirre, Ciudad de México

Mal, que ya no sea extraña corrupción de jueces y agentes del MP
Habrá excepciones en la impartición de justicia, pero la columna del jueves del señor Román Revueltas Retes, titulada "Los muy extraños jueces de este país", es muy acertada en cuanto al viacrucis que representa la búsqueda de este principio moral.

Basta pararse en una agencia del Ministerio Público para darse cuenta de injusticias y el mundo de corrupción que existe en ese ambiente, lo cual me comprobó una abogada, pues para simplemente brindar alguna información a la que se tiene derecho existe el entre.

Pero lo más grave es la insuficiente atención que se da a los casos ante la carga de trabajo, que siempre arguye el personal ministerial, por lo que muchos terminan en reserva o archivados.

Por otro lado, quizá más grave aún, ocurre que en los juzgados se devuelven expedientes con el argumento de que hacen falta diligencias que en su momento se realizaron o que por diversas situaciones no ha lugar por garantizar los derechos humanos de las víctimas, propiciando la impunidad, ya sea de manera corrupta o por ineptitud y revisar solo por encimita.
Francisco Mendoza, Ciudad de México

Pemex siempre fue la caja chica de las administraciones en turno
La demagógicamente llamada empresa de todos los mexicanos siempre fue la caja chica de las administraciones en turno, tanto priistas como panistas, es decir, el color partidista no es garantía para evitar la voracidad.

El despilfarro también sale a flote en la autopsia a Pemex, como en los casos del alquiler de vehículos a precios elevados y del incremento de puestos en la alta burocracia, obviamente con grandes salarios.

El punto es que, por su parte, el sindicato petrolero y su líder Carlos Romero Deschamps tampoco han rendido cuentas, pese a que en su pasado está la triangulación de recursos en el Pemexgate.
Gustavo Landeros, EStado de México

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