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La llegada del Mesías

Puntual como cada seis años llegan los mesías de la política mexicana, en quienes ciframos nuestras esperanzas, de cara al cambio de gobierno que tendrá lugar en 2018.

Históricamente nos hemos formado como una sociedad paternalista que, deposita en el gobernante elegido todas sus expectativas de desarrollo social y, en muchos casos, personal. Exigimos a "papá gobierno" que nos provea y nos lo resuelva todo.

Entre los pueblos prehispánicos era el Gran Tlatoani. Consumada la conquista española, todos esperaban ansiosos el nombramiento del Virrey, todopoderoso en el nuevo mundo.

En pleno siglo 21 esa práctica se confirma. Una vez revelada su identidad, nadie parece sustraerse a la veneración o denostación del personaje, en quien recaerán las esperanzas, primero y las culpas después, de todo cuanto suceda en el ámbito nacional.

Dicen que de buenas intenciones está lleno el reino de los cielos, y al menos los 5 principales aspirantes a contender por la presidencia de la república, no dejan del lado sus buenas intenciones mesiánicas incluso porque aunque son imposibles de llevar a cabo, ellos no dejan de prometer el hacerlas realidad, total... "prometer no empobrece".

Aquí hablaremos solo de los dos ya plenamente identificados y seguros de que estarán en la boleta en el 2018.

En el caso del príista Jose Antonio Meade Kuribreña, él asegura que de llegar al poder, habrá un combate frontal y definitivo a la corrupción, aquí el punto está en si se atreverá a actuar contra los mismos que declinaron sus intenciones políticas a su favor.

Asegura que en materia económica no hay que reinventar a México cada 6 años, sino consolidar lo que tenemos y así poder llegar a ser un potencia, lo cierto es que en un ejemplo simple, actualmente usted compra un tanque de 30 litros de gas LP con la misma cantidad con la que hace un año compraba 2 tanques de la misma capacidad.

Por lo que hace a AMLO, además de su peregrina idea de otorgarle amnistía al Narco, tiene otros 50 planteamientos mesiánicos e imposibles, como el de generar 2 millones 600 mil empleos para jóvenes de los cuales 300 mil podrán seguir con sus estudios (aún no especifica en qué universidad) con una beca de 2 mil 290 pesos mensuales, ¿Cómo lo logrará? ¿De dónde sacará infraestructura, maestros, y recursos? y, que acaso ¿no todos estos jóvenes tienen el mismo derecho a seguir estudiando?

Promesas y más promesas, el canto de las sirenas en el oído de los mexicanos, esperanzados en la llegada del mesías

Hoy sin duda somos una sociedad más politizada, enterada, con información y herramientas para tomar mejores decisiones y para no creer a ciegas en el marketing político

Estamos ante la oportunidad de acabar con los mesías y los iluminados, en la medida en que construyamos verdaderos contrapesos del poder Ejecutivo, en la medida en que los partidos de oposición se hagan escuchar, en un clima de civilidad y raciocinio; y también en función de la presencia, cada día más visible, de los organismos de la sociedad civil.

En estos momentos de definición, cuando nos disponemos a organizar una elección histórica, cabe reflexionar en torno a lo que hemos hecho mal y que, como nación podemos enmendar.

No es el "ungido" o el "iluminado", no son Andrés Manuel López Obrador o José Antonio Meade Kuribreña, es el país en su conjunto el responsable de su propio destino.

Es urgente reconstruirnos social e institucionalmente para enfrentar los nuevos tiempos y los graves problemas que nos aquejan: corrupción e impunidad; inequidad y pobreza; inseguridad y complicidad oficial; amiguismo, compadrazgo y dedazo.

Para curarse de tantos males México necesita sí, rumbo y un buen liderazgo que nos den certeza, pero sobre todo requiere instituciones sólidas conducidas por los más aptos, no por "mesías" ni "iluminados"

Cierto prometer no empobrece, pero ya basta de repetir el esquema de cada seis años en que todas esas promesas de campaña se pulverizan.