Nada Personal

Violencia ominosa

Algo debe hacer el gabinete de seguridad del gobierno estatal, por el hallazgo de dos personas asesinadas y embolsadas, en el Zócalo del municipio de San Martín Texmelucan.

Lo ocurrido se parece mucho a aquellas escenas de las cabezas arrojadas en un centro de diversión en el estado de Michoacán, lo que detonó una encarnizada pugna entre los grupos de la delincuencia organizada.

Este hecho violento en Texmelucan se había visto con esa crudeza en otras entidades con altos niveles de violencia, generada por la delincuencia en la lucha por el control del territorio en el trasiego de drogas.

En últimas fechas, hubo un corrimiento de la violencia con homicidios dolosos, del mal llamado “Triángulo Rojo” al corredor de municipios donde se ubican las redes de Pemex, para el robo de combustible, focalizándose en esa zona de Texmelucan.

Empero, las muertes violentas empiezan a ocurrir con mayor frecuencia en la ciudad de Puebla y los municipios conurbados, no solo en las zonas rurales involucradas en la comisión de delitos como el robo de gasolinas.

Solo el pasado fin de semana, la violencia en el estado dejó un saldo de, al menos, once personas asesinadas.

Los casos de San Martín Texmelucan y Atlixco; en este último tres personas acribilladas dentro de un restaurante de hamburguesas, explican por sí solos la gravedad de la situación y los síntomas de que comienza a ser rebasada la autoridad, en los tres niveles de gobierno.

Empieza a vivirse en las calles de las ciudades poblanas un ambiente de violencia con una cadena de hechos que se parece mucho de cómo escaló la “guerra” entre bandas rivales en estados como Veracruz, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa, entre los más lastimados.

No deja de llamar la atención que, justamente, los “malos” prefieren endurecer sus acciones de violencia en coyunturas, como la electoral, para empezar a marcar su territorio, lo que no es obra de la casualidad.

pablo.ruiz@milenio.com