Nada Personal

Al veneno, con veneno

A los futbolistas amateurs
de Camarón de Tejeda, Veracruz
que murieron con la ilusión
de ser jugadores profesionales.

Existe una máxima entre los políticos y estrategas partidistas: al veneno hay que combatirlo con el mismo veneno.

Nació así en grupos priistas del estado la necesidad de darle la pelea electoral al grupo gobernante con la misma dosis exitosa en 2010 a través de una coalición electoral.

Con este principio el priismo ortodoxo lo ensayó en el vecino estado de Tlaxcala para retener la gubernatura, pese a los malos resultados de Mariano González Zarur.

Los priistas que le saben a los vericuetos de cómo mantener a raya a los contrincantes, alentando en aquel estado las aspiraciones legítimas de la senadora panista Adriana Dávila, como parte de la estrategia para reventar una alianza del PAN con el PRD.

Impedir una oposición tlaxcalteca incluye en los cantos de sirena a la panista para postularse como candidata independiente, de imponerse a la alianza PAN-PRD con Lorena Cuéllar.

En Puebla la estrategia priista es muy similar, que le acomoda, sino es que la alienta, empezando por reventar la alianza PAN-PRD, alentada con las "tribus" perredistas excluidas por el morenovallismo en el reparto de prebendas.

Como ha denunciado el propio líder nacional del PRD Agustín Basave, es la corriente ADN a la que pertenecen Roxana Luna y Héctor Bautistas, quienes sirven al PRI y a su gobierno para impedir la alianza en Puebla por la gubernatura.

A esta estrategia se sumó la corriente del senador Luis Miguel Barbosa Huerta, razones de sobra tendrá como pavimentarse la candidatura en el 2018, pero algo le han prometido para tener el principal mérito de romper el acuerdo de coalición para el 2016.

Las condiciones aliancistas para el PAN para este 2016 son diametralmente opuestas a las que existían en 2010 y 2013.

En este año no hay efervescencia antimarinista ni antiPRI, en Acción Nacional no están todos los que estuvieron entonces, incluso un segmento se irá por la candidatura independiente, y los grupos sociales pequeños ya no están en la lógica del 2010.

Desbaratar o reventar una alianza PAN-PRD en Puebla le haría más complicado al grupo gobernante ganar con mayor contundencia, considerando que el PRD vale unos siete puntos porcentuales, necesarios ante un PRI con más adhesiones aliancistas.

Luna, Bautistas y Barbosa le apuestan al fracaso de la alianza, no porque quieran que gane el PRD, sino para favorecer al PRI y derrotar al PAN.

pablo.ruiz@milenio.com