Nada Personal

"Más vale un mal arreglo que un buen pleito..."

Un reparto de ocho-ocho distritos electorales federales, con la perdida de tres de los cuatro de la ciudad capital, no es un buen resultado político para cualquier gobernante en turno.

Pero tampoco es una buena noticia para el partido gobernante no ganar algunos distritos clave como Huauchinango, Zacatlán y Tepeaca.

Resulta poco explicable que un partido gobernante no haya tenido un solo mando de las campañas, omitiendo responder al operativo de pantallas digitales ni responder al mensaje “abre los ojos”, ni tocar con el pétalo de una rosa los resultados del gobierno federal.

Fueron los ciudadanos del voto duro quienes evaluaron finalmente si eran los mejores hombres y mujeres seleccionados para ser los abanderados en la ciudad capital y el resto de los distritos.

También ex atípico ceder la plaza sin la mínima resistencia en distritos como Atlixco e Izúcar de Matamoros, por citar los más obvios.

Dos distritos estarían inscritos en el merito de la competencia de los candidatos priistas: el siete con cabecera en Tepeaca y el 12 de la ciudad capital, con Alejandro Armenta Mier y Víctor Manuel Giorgana.

Fue tan inesperado el resultado de los distritos 6 y 11 de la ciudad de Puebla que hasta pasó a segundo plano la derrota de la presidenta del CDE del PRI Isabel Allende en su distrito, el 8, con cabecera en Ciudad Serdán.

Se le podría atribuir a la soberbia y al exceso de confianza de aquellos candidatos que creyeron que con la sola pertenencia al gobierno gobernante era “suficiente” para ganar una elección.

Olvidaron varios de ellos, los candidatos y operadores, que históricamente es el PRI quien ha obtenido la mayor votación en las elecciones federales cara a cara entre las dos principales  marcas partidistas.

En el cierre de la pinza de las campañas no consideraron el factor del Partido Verde que aportó en la suma de votos que hicieron la diferencia, tratándose de candidatos del PVEM como ocurrió con Giorgana, Palomares y Juan Celis; tres de cinco postulaciones.

Para el 2016 y 2018, previamente el partido mayoritario en el gobierno, empezará por arreglar un diferendo doméstico, antes de retornar  su zona de confort con la coalición de partidos.

pablo.ruiz@milenio.com