Nada Personal

La tercera es la vencida

Los contrincantes políticos del tabasqueño lo tienen que admitir: Andrés Manuel López Obrador los trae de cabeza.

No solo va un paso adelante, sino que les impone la agenda nacional, y se nota en los reportes periodísticos.

El mesías del edén hace lo correcto porque está en la maratónica construcción de un partido político y utiliza las herramientas que tiene a su alcance, y vaya que es un experto.

Desde joven, el estudiante López Obrador en la facultad de Derecho de la UNAM se distinguía por su activismo puro como uno de los cuadros juveniles más destacados del PRI.

El “Peje” era desde entonces un experto reclutador y constructor de estructuras sociales y partidistas, así lo demostró posteriormente con los bloqueos a los pozos petroleros en su presentación “social” ya como “izquierdista” y lo refrendó con el plantón en Reforma.

El consolidado cuadro priista escaló tan rápido como ha construido el Partido Movimiento Reconstrucción Nacional (Morena) al convertirse en dirigente nacional del PRD, y de ahí “pa´l  real”.

Mesiánico y caudillo como lo es, López Obrador es un político ortodoxo sin más principios ideológicos ni políticos de izquierda que su ambición personal del poder por el poder, así, llano como un priista social demócrata.

Si se quiere sintetizar o definir la capacidad de manipulación política del tabasqueño, los remito al caso del “juanito” de Iztapalapa.

Esa misma práctica de AMLO se ha extendido al partido Morena donde trata a sus incondicionales seguidores como “juanitos”.

Carlos Navarrete Ruiz, el dirigente nacional de los perredistas, ha definido muy bien a López Obrador: él, él y él en bautizos, bodas y funerales.

Admiró el estoicismo acrítico de los militantes de Morena, hasta los justifico, porque quién más puede acaparar reflectores en las campañas electorales federales sino es López Obrador, como la figura ancla.

Y sí, Andrés Manuel está en su tercera campaña presidencial que empezó con la construcción de su propio partido político, faltaba más.

Es un provocador porque es parte de la estrategia para imponer agenda, y si mandó al diablo a las instituciones, ¿entonces de qué se quejan?, es un violador nato de las leyes.

Con la irreverencia patriotera de López Obrador tiene un excelente perfil para ser presidente… de Venezuela.

pablo.ruiz@milenio.com