Nada Personal

Un rectorado con peso académico

La Rectoría de la UAP con Alfonso Esparza Ortiz logró confirmarse ante la comunidad universitaria representada en el Consejo Universitario, ante los poderes del Estado y la academia nacional, como una universidad pública con alto valor académico y peso social.

Por la diversidad y representatividad de los asistentes al Auditorio del Complejo Cultural Universitario al primer informe de labores, la Universidad cuenta con el completo apoyo y aprobación de los sectores sociales.

Bajo el principio de respeto a su carácter autónomo establecido en la  Constitución, la UAP ha impuesto su condición de centro universal del conocimiento, concentrado en las actividades sustantivas, alejada de intereses de los grupos político partidistas.

En su primer informe de actividades, el rector Esparza Ortiz presentó a una institución de educación superior que ha retomado lo mejores de su historia centenaria para refrendar en la academia la herencia de generaciones que la han forjado como una de las mejores instituciones del país.

Una de las expectativas que se había generado en torno al rector y la universidad está en proceso, es decir, consolidar un rectorado académico y una Universidad con peso académico específico e influyente ante la sociedad.

Por su propia naturaleza y origen al tratarse de autoridades electas en forma democrática, la sola figura del rector lo convierte en un personaje con liderazgo frente a la comunidad universitaria.

Respaldado por los sectores de la universidad y los resultados del quehacer universitario, Esparza Ortiz adquiere importancia para los sectores de la sociedad porque representa a un sector pensante con incuestionable presencia e influencia histórica en el estado.

En esta nueva era de la UAP se hablará más de la institución por sus aportaciones a la formación universitaria, a la ciencia y la tecnología, que por las ambiciones políticas personales del rector.

Se hablará más del rector por sus aportaciones a la academia y su vinculación a favor del desarrollo del estado, respetable, que por sus excesos en su vida privada.

El gran desafío es ahora para la clase política local, y particularmente los partidos políticos, para desistirse de pretender controlar la Universidad como una agencia o trampolín político como ocurrió en el pasado reciente, lo que no cancela los derechos civiles de los rectores una vez concluido su rectorado.

pablo.ruiz@milenio.com