Nada Personal

Las "putas" tristes

Acostumbrados los lectores a gobiernos reactivos, a la administración municipal de la ciudad capital se les aparecieron las prostitutas en las calles  para denunciar abusos policiacos.

Sensatas, las llamadas sexoservidoras llaman la atención de las autoridades municipales y sanitarias del estado para atender un viejísimo fenómeno: el ejercicio de la prostitución.

Gobiernos tricolores o azules, da lo mismo, rehúyen a resolver un problema social y de salud pública, pero eso sí la prioridad ha sido la apertura de “table dance” o giros negros en la ciudad.

Las mujeres trabajadoras sexuales, medio centenar de ellas, decidieron salir a las calles del Centro Histórico de la capital del estado para exigir una zona de tolerancia regulada.

Solo de esa manera las prostitutas creen resolver un grave problema: la extorsión por parte de agentes policiacos y funcionarios.

Los persignados y moralistas gobierno panistas condenan la prostitución, pero nunca lo resolvieron. En el peor de las casos ex funcionarios como Luis Mora lo toleró, por alguna razón que solo tiene que ver con ingresos que no llegaron a los libros contables.

Los gobiernos municipales que le siguieron a la desaparecida zona de tolerancia de “La 90” prefirieron que creciera la prostitución en hoteles de mala muerte, tolerando el ejercicio de la prostitución en el primer cuadro de la ciudad sin regulación sanitaria.

Alentaron además la impunidad del negocio de los “padrotes” y la extorsión permanente -e inmoral- de policías y autoridades municipales que lo han utilizado como fuente ilegal de ingresos. Y de la salud pública, ¿quién se hace responsable?

Solo cuando estaban en las calles del Centro Histórico, el desinformado secretario de Gobernación municipal, Guillermo Aréchiga, se enteró de las exigencias de las prostitutas sin que nadie atendiera las denuncia por los abusos policiacos.

Las mujeres prostitutas debieron salir a la calle para recordarle a la sociedad y al gobierno que existe un asunto de salud pública sin resolver.

Los gobernantes prefieren entrarle a la simulación apareciendo al lado de Rosi Orozco en la lucha contra la Trata de Personas, pero siguen tolerando una realidad subterránea en la vida urbana.

pablo.ruiz@milenio.com