Nada Personal

PRI, partido solitario

Al PRI en Puebla ya le agarraron el modo, le hicieron el operativo “sándwich” en 2016 con candidaturas comunes y de la coalición liderada por el PAN luego de la vapuleada de 2010 y ahora, en este 2018, han logrado aislarlo.

Todo indica que el Partido Revolucionario Institucional se quedará solo por la gubernatura, sin coalición electoral en el estado con los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), a diferencia de la candidatura presidencial.

PVEM y Panal presentarán candidatos propios a la gubernatura, diputados locales y a las alcaldías (las 217 en la entidad), una verdadera postulación de simulación para debilitar al PRI al retirarle puntos porcentuales de votos.

Con seguridad, los dirigentes locales del PVEM y Panal han hecho sus cálculos respecto a la votación que obtendrán, porque en una de esas, el ejercicio aritmético les hace una mala jugada y pierden hasta el registro local.

De qué se tratan, en realidad, las candidaturas del Verde y Nueva Alianza.  De una simple simulación de las franquicias porque cumplirán la formalidad, pero los votos duros serán canalizados a la alianza pluripartidista.

Es impensable creer que Gerardo Islas Maldonado, hechura de Rafael Moreno Valle y cobijado por la actual administración como secretario de Desarrollo Social, le apueste a dar la pelea electoral por la gubernatura como candidato del Panal.

Llama la atención que el aliado histórico del PRI, es decir, el Partido Verde Ecologista, se la haya abierto y optado por participar “solo” en las elecciones locales, a pesar del porcentaje de votos obtenidos en la última elección local por la “minigubernatura”.

La estructura social de Juan Carlos Lastiri, creada a la sombra de la Sedatu y la Sedesol; el cabildeo de Enrique Doger, con ex gobernadores como Mario Marín, y la presencia de Jorge Estefan Chidiac, en la Mixteca, no le será suficiente para presentarse competitivo.

Si a todo esto le agrega las posturas disyuntivas de priistas como Enrique Doger de que si no es el candidato a gobernador, dará el manotazo; o el estigma de Juan Carlos Lastiri, de ser un candidato perdedor a modo, entonces el PRI se pulveriza como opción competitiva. Están en problemas.

pablo.ruiz@milenio.com