Nada Personal

Un neo “político-empresario”

En el auge del sexenio marinista, a unas días de concluida la operación de compra venta de El Heraldo de Puebla a favor del empresario Ricardo Henaine Mezher, se presentó en la oficina de la dirección editorial quien se identificó como “amigo” del nuevos propietario del rotativo.

El joven hiperactivo era Gerardo Islas Maldonado quien urgía la entrega del diseño del cabezal porque tendría a su cargo el “rediseño” del diario y preparar el relanzamiento del diario.

Lo mandé con los diseñadores y no supe más de él y del resultado del “rediseño” de El Heraldo de Puebla.

Era el tiempo de mi salida de la dirección editorial, posterior a la crisis de Grupo Monitor con el gobierno de Mario Marín por el caso Lydia Cacho, que implicó la cancelación de la publicidad gubernamental.

Nunca volví a saber del joven junior amigo íntimo de Ricardo Henaine.

Fue en las elecciones a gobernador en 2010 en la campaña de la coalición Compromiso por Puebla donde nuevamente me enteré de las actividades de Gerardo Islas.

Un amigo de él lo identificó con el alias de “Tamagotchi”, quien vivía de la amistad y el cariño de un grupo de jóvenes juniors, hijos de políticos y empresarios, incluido el hermano del cantante Luis Miguel.

Es en este sexenio donde irrumpe como un connotado dirigente partidista y pujante empresario de medios de comunicación, capitaneando otros negocios ligados a la proveeduría del sector público.

De una familia de políticos locales priistas y dueños de modestos rotativos, Gerardo Islas Maldonado ha escalado en la política partidista y sus negocios han subidos como la espuma.

El joven político aficionado al jet set y a las pasarelas del mundo del espectáculo, además de consolidarse como un dirigente partidista al frente del Partido Nueva Alianza, se perfila como abanderado del partido que dirige para acceder a la Cámara de Diputados.

El caso de Gerardo Islas Maldonado es de esos fenómenos excepcionales en gestiones gubernamentales que abonan a las páginas de historia política poblana.

Se trata de un joven con una carretera maratónica con ascenso en la política y los negocios, con tal influencia y fuerza que puede “enfermar” a un pre candidato y anular a un partido político de tradición como el PAN.

pablo.ruiz@milenio.com