Nada Personal

El monopolio de las candidaturas

Frente al monopolio de las candidaturas de los partidos políticos, las candidaturas independientes están destinadas al fracaso.

Empero subyace en el fondo la falta de una cultura de política alternativa entre la población porque la partidocracia ha fomentado la codependencia.

Gabriel Hinojosa, ex presidente municipal panista, atribuye el fracaso de las candidaturas independientes al control de los partidos, la intimidación del gobierno y las trabas impuestas por los legisladores.

Hinojosa tiene razón solo en parte. Los verdaderos liderazgos de la sociedad civil no se forjan por las dádivas del Congreso  de la Unión al legislar a favor de las candidaturas sin partido.

El ex canciller e intelectual mexicano Jorge Castañeda lo auspició y promovió una controversia ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Más allá de reunir las miles de firmas que impone la legislación para obtener la nominación a un cargo de elección popular, el asunto de fondo es el liderazgo de los ciudadanos que desean prescindir de los partidos políticos.

Si la democracia mexicana de partidos con registro es muy limitada, con la intervención ciudadana está lejana porque no hay cultura democrática en México que permita una revolución popular pacífica en las urnas.

El ensayo más cercano para acabar con la dictadura del sistema de partido para instalar gobiernos populares, fue el levantamiento zapatista en Chiapas que se quedó para morir en la Selva Lacandona.

Personajes de linaje priista como Andrés Manuel López Obrador, con ADN de andamiaje partidista, no se dio una tira en el pie alejándose de la opción partidista; mandó al “diablo” a las “instituciones”, pero hoy vive de las prerrogativas.

López Obrador renunció al PRD y fundó Morena porque es el artífice del sistema de partido, él es una creación del PRI, y difícilmente podría emerger como un candidato independiente porque el “pueblo bueno”, sólo sabe de Pronasol, Oportunidades y Prospera.

Hoy en México no hay liderazgos naturales que emerjan de la sociedad civil, sigue en el subdesarrollo de la cultura democrática.

pablo.ruiz@milenio.com