Nada Personal

Los mensajeros del mensaje

La semana pasada se hizo pública una presunta amenaza "de muerte" contra "periodistas" que cumplen con la cobertura informativa relacionada con el robo de combustible a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Con membretes en los que se autonombran defensores de reporteros, se hacen señalamientos temerarios sin más prueba que sus dichos, poniendo en riesgo la seguridad de los reporteros poblanos.

Es una irresponsabilidad de quienes se hacen llamar "defensores" de "periodistas", aseverar que "células del crimen organizado han lanzado amenazas de muerte".

Además de generalizar sobre la supuesta "amenaza vertida en forma directa contra varios comunicadores", esas agrupaciones aseveran que se pagan diversas cantidades de dinero "por cabeza de reportero" por parte de "células del crimen organizado". ¿Amarillismo o mensaje?

Además de señalamientos irresponsables lanzados por esas agrupaciones "defensoras" de "periodistas", sin hacer referencia a denuncias específicas de empresas editoriales o de los propios reporteros, lo único que provocan al generalizar es dejar vulnerables a los reporteros.

Si cualquier reportero se siente agraviado o amenazado acude a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) de la PGR, como lo ha hecho el autor de esta columna, y no se requiere de "patrocinadores".

Está vigente el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia suscrito por varias empresas editoriales que -independientemente de las imperfecciones del pacto firmado en 2011- permite seguir un protocolo en el tratamiento de las coberturas de noticias relacionadas a la violencia.

Preocuparse de los derechos de los reporteros podría ser más loable, pero usarlo para buscar que alcaldes y gobiernos "financien" "talleres" y hablar a nombre de los reporteros, es un exceso que genera muchas dudas.

pablo.ruiz@milenio.com