Nada Personal

Las malas compañías

De los 12 candidatos del PRI en sus respectivos estados, en por lo menos cinco casos los malos gobernantes se han convertido en un lastre para sus aspiraciones, sumado a las pifias propias.

Las malas compañías les han causado un daño irreparable a las campañas electorales; en Puebla es indiscutible el daño que le causó al PRI dejarse presionar por Mario Marín Torres para apadrinar a la senadora con licencia.

Blanca Alcalá, la candidata del PRI, solo permitió la aparición pública de Mario Marín, buscó la "bendición" del góber precioso que se convirtió en el "beso del diablo".

Impresentable como lo es y lo será el ex gobernador priista, Alcalá cargó con el desprestigió del ex mandatario poblano contra quien pesa el señalamiento de pedofilia.

Aficionado a las bellísimas botellas de coñac de 12 años de añejamiento o menos, el político de marras tenía a un secretario de su gabinete como el principal proveedor, se sabe hoy que las bellísimas botellas eran importadas de Centroamérica, específicamente de Guatemala y El Salvador.

Feliz con su patología, sin ser Legionario, el político del lastre fue exonerado de toda responsabilidad por la ilegalidad de las grabaciones telefónicas con su amigo de enfermedad, pero nunca se le enjuició por las atrocidades cometidas por ese padecimiento.

La enfermedad del padrino político motivó lo abandonaran "amigos" de la entonces burbuja, porque por fortuna había gente decente y con ética.

Lo que ocurre en Puebla, y me refiero a las malas compañías de los candidatos del PRI, se repite en el estado de Veracruz. Javier Duarte, el gobernador del estado vecino, es un lastre total para el candidato Héctor Yunes, el "bueno", y terminará beneficiando a Miguel Ángel Yunes, el "malo.

En el estado norestense de Tamaulipas también otros narco gobernadores son un lastre: con Tomás Yarrington, ex gobernador acusado por fiscales de EU de vínculos con cárteles de la droga con millones de dólares, para qué quiere enemigos Baltazar Hinojosa. Contra el PRI tamaulipeco se le suma otro ex gobernador de mala fama, Eugenio Hernández.

En Chihuahua el candidato priista Enrique Serrano Escobar declaró recientemente que ganaría la elección a pesar del desprestigio del gobernador banquero César Duarte.

En Tlaxcala podría ser más fácil para Marco Antonio Mena, pero lo gris del gobierno de Mariano González Zarur no le permitió rebasar la ventaja con la perredista Lorena Cuéllar, del PRD, que está a un tris de ganar la elección. "El PRI necesita motores, no lastres": Roberto Madrazo (2006).

pablo.ruiz@milenio.com