Nada Personal

Cuando la “mafia” releva al cabildo

El ayuntamiento de Chalchicomula de Sesma, la cabecera municipal del distrito federal 8 y 19 local, de los “dominios” de la familia Morales (Melquiades, Jesús y Fernando) y “cuna” de la carrera política del mandatario estatal, está prácticamente “secuestrado”.

El cabildo, resultado de las elecciones municipales de 2013, ha sido sustituido por un grupo de personas lideradas por Irving Bello y Juan Navarro Rodríguez, quien le pone precio a las firmas de los regidores para rubricar las actas de sesiones inexistentes, pero que legalizan atropellos a la ley.

Han hecho del gobierno municipal una “mafia”, que violenta la ley y estatutos municipales, pasando por la contratación de mandos policiales con antecedentes penales, ligado a grupos de dudosa actividad lícita en la región.

En ese municipio, al oriente del estado, el alcalde de extracción priista y empresario migrante, ha hecho del municipio un pueblo sin ley, salvo la de él, con la manipulación del uso del erario y las aportaciones federales.

La construcción de un zoológico privado en el rancho de su propiedad, sin permisos ni licencias federales, es solo un botón de muestra de una larga lista de barbaridades cometidas en ese municipio, al amparo de sus protectores en el PRI y en el gobierno estatal.

Convertido en una “mafia”, el alcalde y su grupo se han convertido en un grupo peligroso para la seguridad física, jurídica y moral de los ciudadanos.

En este lugar amedrentan a la sociedad civil y a sus detractores, dispuestos ellos a cometer crímenes políticos contra quienes atenten contra sus privilegios.

Los habitantes del municipio se intimidan porque la “mafia” ha impuesto terror social a través de la manipulación de la obra pública, los programas sociales, con el pago de salarios a los empleados municipales y regidores, con el cobro de impuestos y el otorgamiento de servicios.

Pero es a través de la inseguridad pública, donde radica la verdadera capacidad de imponer el terror a los ciudadanos, al abrirle las puertas a la delincuencia del fuero común y federal.

El robo impune de cajeros automáticos, las extorsiones virtuales, los levantones y robos a comerciantes, asaltos a transeúntes y robo de vehículos, son signos inconfundibles.

Las amenazas de muerte están a la orden del día contra quienes critiquen o cuestionen las acciones ilegales del alcalde. ¿Habrá alguien en el estado que frene la corrupción e ilegalidad en Chalchicomula de Sesma? Es pregunta.

pablo.ruiz@milenio.com