Nada Personal

El lucro político con la tragedia

Es muy cómodo desde el anonimato o desde oficinas de grupos políticos oportunistas utilizar los feminicidios como vendettas políticas.

Acostumbrados a medrar con tragedias familiares por la pérdida de seres queridos, como ocurrió con el niño de Chalchihuapan, ahora oportunistas aprovechan los asesinatos de mujeres para politizar este triste y condenable fenómeno.

Fue denigrante y grosero como la madre del menor fallecido fue utilizada hasta en la pasada campaña electoral para gobernador.

Durante el informe del rector de la principal universidad pública, mi vecino de asiento en los lugares asignados a los representantes de medios de comunicación, se levantó de su asiento para aplaudir de pie la postura del rector en torno a los crímenes ocurridos contra universitarias.

El empleado de la universidad y "editor" del diario que no fue capaz de publicar una sola línea de la muerte de uno de los dirigentes estudiantiles de 1968 Luis González de Alba, saltó de su lugar, sediento de venganza política contra el gobernante en turno.

Utilizar políticamente la tragedia que viven familias poblanas víctimas del feminicidio solo puede ser obra de mentes perturbadas y torcidas, porque las hay.

Detrás de fachadas de organizaciones sociales utilizan todo lo que este a su alcance para ensuciar y manipular todo, por una obcecada patología de revancha política.

Esas agrupaciones sociales no aportan soluciones para hacer frente a los delitos contra las mujeres, su misión es culpar en forma maniquea, pero no aportar medidas contra el feminicidio.

Ocurrió lo mismo con el lamentable asesinato del reportero de Teziutlán; lo más fácil fue lanzar culpas y manipular el hecho; algunos de los firmantes de un desplegado no han levantado ni una sola nota periodística y otros se dedican a medrar con la "defensa" de los "derechos" de los reporteros.

En el caso de los feminicidios, es responsabilidad de las familias y de la sociedad atacarlos y prevenirlos, y la obligación de los gobiernos financiar las acciones preventivas de protección a las mujeres y perseguir a los responsables.

En nada ayuda a la sociedad la perversidad para manipular la comisión de delitos, solo por motivaciones de venganza política.

pablo.ruiz@milenio.com