Nada Personal

Una ley, dos criterios judiciales

Justo en el mes del Día Internacional de la Mujer la juez federal Adriana Matzayani Sánchez Romo y su proyectista, Aarón Noel Reyes Chaires, resolvieron mediante el otorgamiento de un amparo sacar de prisión a Mario Alberto Cerón Cuatle, presunto violador de su propia hija.

El pasado 3 de marzo la juez federal resolvió que han otorgado el amparo, resumiendo que “no hay delito que perseguir, a pesar de las resoluciones condenatorias con el auto de formal prisión de la justicia local de hallar culpable a Cerón Cuatle.

Cerón Cuatle siempre contó con la influencia, un conflicto de interés, de Aurea Cuautle Fabián, quien labora en el juzgado Primero de lo Civil del TSJE, madre del delincuente exonerado.

Para la mujer juez federal no fueron suficientes las pruebas periciales y dictámenes del ataque sexual y el daño psicológico a la víctima y las tendencias de violencia sexual del agresor.

Esta es la historia: Mario Alberto Cerón Cuatle cuenta con antecedentes de ingresos a prisión como ocurrió en 2012, pero logró su libertad por influencias familiares.

En 2013 le giraron la orden de aprehensión como presunto responsable del delito de Ataques al Pudor, dentro del proceso 208/2013; le dictaron auto de formal prisión el 12 de marzo del 2014. El presunto promovió el amparo indirecto 524/2014 en el juzgado primero de distrito.

El juez octavo dio cumplimiento a la sentencia y dictó nuevo auto de formal prisión el 11 de septiembre de 2014; nuevamente promovió  el amparo indirecto 1549/2014 en el Juzgado Segundo de Distrito.

Le dictaron un nuevo auto de formal prisión el 24 de Octubre; nuevamente el 13 de Noviembre y otro el 26 de Noviembre del 2014, recurriendo el procesado a otro amparo indirecto, el 1961/2014 en el Juzgado federal Séptimo.

Cerón Cuautle, asesorado por su madre, promovió en paralelo al amparo anterior un recurso de inconformidad 02/2015 ante el Tercer Tribunal Colegiado en materia penal del Sexto Circuito. El tribunal declara “infundado” el recurso.

Sin embargo la juez federal Adriana Matzayani Sánchez Romo resuelve que “no hay delito que perseguir” y ahora el presunto violador tiene la posibilidad de que la justicia incluso le permita la convivencia con su hija, hoy de ocho años de edad, víctima de abuso sexual de su padre.

pablo.ruiz@milenio.com