Nada Personal

Una de “izquierda”, en Morena

En manos de los priistas bartlistas y marinistas, la cúpula del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) debería dar una minúscula muestra de cabida a la "izquierda" en Puebla, en la postulación de su candidata a la alcaldía poblana.

Destaca entre las cinco o seis aspirantes a la nominación, la ex dirigente sindical universitaria y ex funcionaria del GDF, Rosa Márquez Cabrera.

Salvo a la advenediza, oportunista y arribista ex panista, Violeta Lagunes, al resto de las mujeres aspirantes a ser postuladas por Morena a la alcaldía, no les conozco mayor trayectoria.

Márquez Cabrera es una de las piezas de la izquierda histórica poblana, con lazos familiares ligados a "Julio" Ramírez, aquel ciudadano de la ex Unión Soviética que llegó de aquella nación, hoy Rusia, para organizar, con visión de PCUS, el movimiento obrero en la industria textil Puebla-Tlaxcala.

Si quieren encontrar otra liga de AMLO con Rusia -lo digo en tono de broma-, pues aquí tienen un caso tangible, con todo y ADN del ex "Sóviet Supremo".

Rosa Márquez, madre del ex regidor perredista en el cabildo durante el trienio de Eduardo Rivera Pérez, debería ser postulada como candidata a la alcaldía, por lo menos bajo el principio de las minorías en Morena, y me refiero a la "izquierda", frente al avasallamiento priista.

La de Márquez Cabrera sería una candidatura de la "dignidad" de la presunta izquierda (como la bautizó Rubén Moreno, un buen amigo de generación).

La abandera es heredera o referente de la "izquierda" universitaria del otrora Partido Comunista Mexicano. Ligada a ella, su esposo Jorge Méndez y su familia, con la corriente histórica de los desaparecidos Luis Rivera Terrazas, Sergio Flores, Enrique Cabrera, Alfonso Calderón, Joel Arriaga, entre otros.

Si en las venas de Violeta Lagunes la corriente sanguínea es entre azul y tricolor, la de Rosa Márquez es de rojo intenso, aunque no sé a estas alturas del partido cómo irriga en su cerebro la definición ideológica.

A la ex funcionaria del GDF, lo menos que se le puede criticar, fue su alianza con el sexenio de Mariano Piña Olaya para echar de la UAP a Samuel Malpica (+).

Pero ese pecadillo es "peccata minuta" para López Obrador que ha perdonado y purificado a priistas de cañería, para hacerlos candidatos de Morena en Puebla. Una mujer de "izquierda", no le caería mal.

pablo.ruiz@milenio.com