Nada Personal

Se impondrá la verdad jurídica

“Quiero expresar también, que nos preocupa en este caso la intromisión de intereses partidistas plenamente identificados. El lucro político a costa de la muerte de un menor, es mezquino y claramente inadmisible”.

La anterior es la postura del diputado local del Partido Movimiento Ciudadano, Ignacio Alvizar Linares, y tiene toda la razón.

La exigencia en torno al esclarecimiento de la responsabilidad por la muerte del menor de 13 años no tiene absolutamente ningún regateo, como tampoco deben quedar impunes los autores del uso de bombas molotov y cohetones contra la policía preventiva.

El “lucro político” del que habló el legislador Ignacio Alvizar lo personificó ahora el senador del PRD Luis Sánchez, en compañía de la diputada Roxana Luna Porquillo, quien sigue sin acordarse con quién sostuvo la conversación telefónica donde se refiere a la “campaña” (...) “desde hace un mes”.

“La intromisión de intereses partidistas plenamente identificados”, manifestó el diputado Alvizar, se pudo comprobar ayer durante el sepelio del menor cuando el senador siguió lucrando al convertir en sepelio en una ronda de oradores para la arenga política.

El sacerdote que ofició la misa de cuerpo presente en San Bernandino Chalchihuapan tuvo que llamar al orden a los feligreses porque el oficio religioso aún no concluía y los grupos perredistas ya empezaban a alentar a la población con consignas contra el gobernador Rafael Moreno Valle como el “responsable de la muerte” del niño.

Pasaron casi dos horas de discursos para seguir lucrando, sin el mínimo respeto por los dolientes; oportunismo de lo más bajo de estos legisladores de “izquierda”.

Al final deberá imponerse la verdad jurídica bajo la tutela de la CNDH y la intervención del ministerio público federal, pero lo que no se puede tolerar es el oportunismo y la acción concertada impune de los promotores de acciones violentas, que no pacíficas.

Para fortuna del estado los grupos parlamentarios en el Congreso del estado le cerraron el paso a la injerencia externa de grupos perredistas promotores de la perversión.