Nada Personal

Gobierno de coalición, por decretazo

El gobernador Rafael Moreno Valle dejó al cierre del sexenio la figura de gobierno de coalición, misma que debió existir en la práctica desde el primer día de iniciada su administración.

Voces de militantes y dirigentes del Partido de la Revolución Democrática, partido coaligado en Compromiso por Puebla en 2010, cuestionaron la política desechable unipersonal de "úsese y tírese" en un gobierno surgido de una coalición electoral.

Nunca existió un trato político de aliados a los dirigentes de partidos coaligados, más bien fueron tratados como vasallos y echados a patadas del gobierno, de acuerdo al ánimo político del gobernante.

Desde la fachada de la coalición electoral, los partidos políticos – así como sus dirigentes y militantes- pasaron de ser actores políticos a simples empleados, para posteriormente ceder las estructuras partidistas y voluntades, unos más entreguistas que otros, como patiños y peleles.

Un gobierno de coalición será exitoso sólo si procede de una voluntad expresa de los partidos, las asociaciones políticas y civiles de la sociedad para suscribir un acuerdo político de transición democrática.

Luego entonces, un gobierno de coalición por decreto con una reforma legal estaría destinado a un cambio de fachada a favor de la partidocracia para repartirse el gobierno en parcelas de poder económico y administrativo.

El gobernador anunció que presentará ante el Congreso local una iniciativa que reforme las condiciones para constituir gobiernos de coalición, sobre la base de obligatoriedad si un partido político gana con una votación menor al 42 por ciento.

Moreno Valle argumenta la segunda vuelta electoral en la propuesta de reforma al obligar a los partidos a formar alianzas y en caso de no suscribirse en un periodo de 3 semanas a un mes, se someterían a un nuevo proceso electoral.

Habrá que conocer los detalles de la propuesta de reforma, pero de transición democrática no lo es, parece más bien un remedo chafa de gobierno parlamentario al estilo español, pero bajo control del régimen de la partidocracia.

pablo.ruiz@milenio.com