Nada Personal

Fidel Castro, a juicio de los cubanos

"La historia me absolverá", es el título del documental sobre la vida de Fidel Castro Ruz, exhibido en el desparecido Cine Guerrero en los portales del Palacio Municipal a finales de los años setenta.

Le había antecedido más de una década de manifestaciones públicas en las calles y avenidas de la ciudad de Puebla contra la invasión a Bahía de Cochinos en la isla Caribeña, en los años de la solidaridad internacional con la revolución cubana.

Era la Puebla de la polarización política entre la extrema derecha y la derecha contra los grupos liberales y comunistas de la Universidad Autónoma de Puebla, influenciada por la revolución cubana encabezada por Fidel Castro, Ernesto el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros combatientes.

Desde esa fecha la principal admiración fue al pueblo cubano entregado en su proceso de renovación posrevolucionaria, en plena guerra fría entre las grandes potencias.

La vía armada y consumación de la revolución en la isla fue una voluntad de los cubanos, sólo ellos decidieron el tipo de gobierno y dirigentes para conducir un país caribeño enfrentado al bloque económico de Estados Unidos y sus países aliados.

México siempre fue solidario con la causa cubana contra la dictadura de esa época; hubo mexicanos que fueron más que solidarios y respaldaron la aventura de un puñado de jóvenes que zarparon de Tuxpan en 1956. Fernando Gutiérrez Barrios, fue el principal personaje involucrado.

Al papel de Gutiérrez Barrios le siguió una política exterior de México como único aliado de Cuba al no romper relaciones diplomáticas. Se trató de un papel digno de la otrora política exterior mexicana.

A Fidel Castro Ruz lo juzgará la historia, pero principalmente los cubanos.

Los mismos que se desgarran las vestiduras para enjuiciar al gobierno cubano y a Fidel Castro, por los menos los opinadores e intelectuales, deberían hacer lo propio, con la misma vehemencia, con sus gobiernos y gobernantes, y dejar a los cubanos que se encarguen de los suyos, porque tratan al pueblo cubano como descerebrado.

pablo.ruiz@milenio.com