Nada Personal

La doble moral

Qué tan honestos son los políticos para hablar con la verdad y actuar con honradez ante el electorado, sus compañeros de partido y la sociedad?

Si pertenecen al PRI, algunos no son confiables, tienen mala fama; pero si se trata de políticos del PAN, más de uno confía a ojos cerrados en los panistas porque presumen ser honrados, católicos, hombres de familia, buenos padres y esposos ejemplares.

Una mujer me compartió una historia y experiencia personal –para ella- excepcional.

Recién había terminado una relación sentimental, pero le había dejado un “aprendizaje” como parte de una campaña por la gubernatura.

Se había relacionado sentimentalmente con un candidato a gobernador postulado entonces en 2004, estaba en realidad enamorada de un hombre maduro, de 56 años.    

La mujer era una activista de convicciones, más cercana a la izquierda que a la derecha, pero no importó para estar cerca de su hombre.

En el comité de campaña del entonces candidato a gobernador, ella era de facto la “primera dama”, la de la chamba en la promoción, y así era reconocida: la “pareja” o “acompañante”.

Ella sabía comportarse en los actos de campaña cuando el abanderado a la gubernatura se hacía acompañar de la esposa.

Pero concluidos los eventos y las reuniones de balance del proceso, una “cabañita” acogedora en el municipio de San Pedro Cholula sirvió de refugio al candidato y su acompañante; ella – me relató- le daba masaje en pies y cuerpo al candidato a gobernador, para aliviarle la fatiga del día.

Terminó la campaña electoral y vino la derrota estrepitosa, con ésta culminó el idilio de la brigadista con el candidato a gobernador; nunca se volvieron a ver, pero ella guarda recuerdos íntimos de un hombre “católico”, “honesto”, “honrado” y “esposo ejemplar”.

La doble moral le acompañó al político en la función pública, presumiendo el “bien común”, enriqueciéndose del erario federal; actualmente está muy cerca de Ernesto Cordero, quien aspira a ser electo presidente del CEN del PAN.

pablo.ruiz@milenio.com