Nada Personal

Dos damnificados en el PRI

Algo tendrán que hacer los priistas y diputados locales, José Chedraui Budib y Pablo Fernández del Campo, porque en esta coyuntura son los primeros damnificados del reacomodo político.
De principio, y lo más importante, es que ya no son bien vistos por el presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiroz, y la secretaria general, Ivonne Ortega Pacheco.
La política partidista se ha convertido en un terreno de la sospechas, y algún dato duro tendrán los encargados de inteligencia política de ese partido porque de pronto les perdieron la confianza.
En el caso del joven empresario se empezó a generar una percepción de excesivo acercamiento con el mandatario poblano que ponía en riesgo una fuerte posibilidad de ser "cooptado".
Descartan se trate de una infeliz coincidencia de tener una línea consanguínea con el actual coordinador de la diputación del PAN, Jorge Aguilar Chedraui.
En la recta final para la designación el coordinador de la diputación del PRI la dirigencia nacional tenía argumentos suficientes no solo para sospechar un "acercamiento" de Pepe Chedraui con el gobierno del estado, sino que las circunstancias no le favorecían por la desventaja numérica en el Congreso local.
La cúpula nacional del PRI optó entonces por la experiencia parlamentaria de Víctor Manuel Giorgana Jiménez y su beligerancia en la defensa de la agenda nacional priista en el estado.
Lo que haya sido, la decisión no se la mereció un entusiasta priista proveniente del sector privado, y el daño es mayor porque su vínculo personal con el presidente Enrique Peña Nieto era su principal capital político.
Una situación más grave y nada cómoda es la del también diputado de representación proporcional, Pablo Fernández del Campo, a quien de plano le han cerrado la llave de los recursos financieros y las de acceso a las principales oficinas del CEN.
Rudeza excesiva contra Fernández del Campo es la ejercida por los dirigentes de partido que no le dan tregua a la asimilación de la desgracia política que le ha causado un temprano duelo porque pagó los platos rotos por la derrota electoral y debacle durante su paso por el CDE del PRI.
Si de última hora eligieron a Silvia Tanús para fijar la postura del PRI en el Congreso, en lugar de Pablo Fernández, podrá entenderse la principal razón: el desgaste, hasta el full.