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A prueba el cierre sexenal

La transición en el cambio de poderes en el gobierno de la continuidad se encontrará con nuevos retos que pondrá a prueba el cierre del ciclo sexenal.

En la política mexicana se han convertido en ave de mal agüero los cierres de las administraciones federales y locales, el más ilustrativo al respecto fue el salinista, que culminó con una huelga de hambre de Carlos Salinas de Gortari en la colonia San Bernabé, en el municipio de Monterrey.

Un cierre de sexenio también trágico por la derrota electoral como culminación de una larga crisis fue el gobierno local del priista Mario Marín Torres, en 2010.

Si bien las circunstancias hoy son diferentes porque en las elecciones a gobernador del 5 de junio se votó por la continuidad, que impediría el periodo de la decadencia política, no es menos importante el entorno local y nacional.

Entra a la recta final el gobierno de Rafael Moreno Valle en un entorno favorable que se convierte en plataforma de lanzamiento de la carrera por la candidatura presidencial, pero no lo aleja de la responsabilidad en la conducción de gobierno.

Hasta el cambio constitucional de poderes, hasta la víspera de la envestidura como gobernador del estado de José Antonio Galia Fayad, quien sigue gobernando es Moreno Valle.

Dos temas relevantes ocuparán la atención en estos siete largos meses de la "transición" en el estado:

La elaboración quirúrgica de la ley de ingresos y el presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal 2017, y los brotes de hechos cada vez más violentos y sangrientos en torno al robo de hidrocarburos a Pemex.

Por tratarse de un gobierno de continuidad, el proceso de transición no será de mero trámite y los temas urgentes de suma importancia para la entidad tendrán que rebasar el simple acompañamiento del equipo de colaboradores del gobierno entrante.

pablo.ruiz@milenio.com