Nada Personal

Boicot de Armenta, en perjuicio de pobladores

En el PRI y fuera de éste coinciden en algo: Alejandro Armenta Mier, es un "desquiciado".

El adjetivo que le espetan dibuja a un político en decadencia ideológica y humana, con una patología propia de una persona afectada de sus facultades mentales.

Qué persona en su sano juicio, solo por disputas político electorales, podría presionar a un presidente municipal para boicotear los operativos del gobierno estatal a través de la policía preventiva para combatir el delito de robo de combustible a los ductos de Pemex.

Esa persona que perdió el juicio es justamente el diputado federal del PRI, ex líder estatal de este partido, ex alcalde de Acatzingo, ex titular de la Secretaría de Desarrollo Social del estado con Mario Marín y ex funcionario federal en la Sedatu.

Solo por un interés mezquino de disputa electoral, Armenta Mier, de manera criminal, favoreció a las bandas de delincuentes para asesinar, extorsionar, amenazar y robar vehículos, como parte de los múltiples delitos relacionado con las tomas clandestinas para robar combustible.

Denuncias de funcionarios municipales de Acatzingo señalan al legislador federal como autor intelectual y material para boicotear el combate a los "chupaductos" que operan en el corredor Acatzingo-Tepeaca-Palmar de Bravo-Quecholac.

Más allá del desquiciamiento mental del diputado que lo llevó a atentar contra la vida de los habitantes de la región al impedir las acciones coordinadas contra los delincuentes, sus actos podrían ser constitutivos del delito de colusión o asociación en perjuicio del patrimonio de Petróleos Mexicanos.

Armenta ejerció presión a las autoridades municipales para no mejorar las condiciones de equipamiento de los policías, pese a que chalecos antibalas están caducos, sin armas ni municiones, una de las dos patrullas tiene graves fallas mecánicas, debilitados frente al poder económico, de fuego y motorizado de las bandas delictivas.

Debido al boicot de Armenta a la coordinación, las detenciones son cada vez menos frecuentes y la presencia de la Policía Municipal se limita a vigilar y acordonar las zonas donde se detectan fugas de combustible o son quemadas por completo camionetas utilizadas para este ilícito.

Armenta tendrá que explicar a qué tipo de intereses responde, porque desquiciado o no, favorece a la delincuencia.

pablo.ruiz@milenio.com