Nada Personal

La aplanadora de la concertacesión

Lo ocurrido en la Cámara de Diputados con la aprobación vía rápida de la reforma energética fue un espectáculo denigrante escenificado por la aplanadora del PRIAN y una dividida y desesperada "izquierda".
En la Cámara de senadores el debate fue maratónico y cada legislador expuso sus puntos de vista hasta el cansancio.
Sabremos en pocos años, no muchos, si la alianza PRI y PAN que ratifica la llamada "concertacesión" rinde frutos a favor de la economía del país o los hunde en el peor de los colonialismos con las trasnacionales petroleras.
Se rompen mitos del nacionalismo revolucionario para darle paso a la rapacidad del capitalismo salvaje que se chupa cuanto recurso natural tiene a su alcance.
El entorno económico en que se dan las reformas, principalmente la energética, deberían preocupar a los gobernantes, parlamentarios, partidos políticos y empresarios porque es insoslayable el 1.3 por ciento del crecimiento económico del país.
México comparado contra otros países del continente con crecimientos económicos del 7 al 13 por ciento atraviesa por su peor momento, y no sería creíble, posterior a la contención del gasto fiscal en 2013, que al cierre del 2014 no entreguen una estadística que revierta las cifras y se las cuelguen al milagro reformador, principalmente el energético.
Cuando en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo nos vendieron una falsa historia de la decadencia y desastre de la telefonía nacional y los ferrocarriles, como justificación para privatizarlos, la realidad fue entonces distorsionada.
Los mismo ocurrió con los diagnósticos del estado de la industria petrolera (Pemex) y eléctrica (CFE), con la misma artimaña para la desaparición de la compañía de Luz y Fuerza del Centro, el ensayo de la culminación del reformón energético.
Atrapada en sus engaños electoreros, incluidos los "cochupos" en el Pacto por México, la llamada "izquierda" hizo un papelón porque además de derrotados fueron utilizados para convalidar las reformas, a cambio de no perder las canonjías del sistema electoral.