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50 años de VW, lidiar con el sindicalismo “independiente”

Una dirigencia sindical menos protagonista y más activa en los procesos productivos y competitividad, definen así en las oficinas corporativas de la firma alemana al comité ejecutivo del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen.
Y no es que Antonio Flores Trejo, el secretario general y dirigente de unos diez mil técnicos sindicalizados de la planta armadora esté anulado, más bien está domesticado y ofrece menor resistencia a la política laboral de los directivos.
A propósito de los 50 años del inicio de operaciones de la fábrica de autos que se instaló en la entidad en 1964, el tema del sindicalismo y la convivencia con los alemanes, es insoslayable.
Arriba la inversión alemana en la década de los sesenta y entre otros beneficios, además de los fiscales y territorio, el contrato de protección fue otra de las ventajas que se hallaron en Norteamérica.
En pleno auge del sindicalismo controlado por los cinco lobitos de la Confederación de Trabajadores de México, con el extinto Fidel Velázquez al frente, la fábrica emprendió la producción de los populares automóviles, con el vocho por delante.
En el argot de los sindicalizados locales y del país era muy común identificar a un trabajador o líder sindical de los trabajadores de la planta de VW como los “vochos”: el “líder de la vocho” o el “sindicato de la vocho”.
Fue una década después de la instalación de la empresa cuando empezó la revuelta para hacer del sindicato afiliado a la CTM, un sindicato independiente con la aparición de la Unidad Obrera Independiente (UOI) de Juan Ortega Arenas.
Destacan durante el periodo los movimientos de los trabajadores de Volkswagen, Nissan Mexicana, Rivetex, Euskadi, General Popo, Diesel Nacional, Singer de México, Majestic, Siderúrgica Nacional y Across de México, entre otros, reporta Elcotidiano.com
Con esa época convulsa del sindicalismo “insurgente” e independiente tuvo que lidiar la firma alemana, irrupción de la UOI que se prolongó hasta la expulsión de los dirigentes sindicales afines de Ortega Arenas y el inicio de una nueva etapa, como hasta la fecha, como sindicato independiente con todo y la titularidad de la contratación.
De la década de los setenta a la fecha, pasando por momento de mucha tensión por huelgas prolongadas y amenazas de VW de abandonar el país, así como la mutilación gradual de los contratos colectivos, con dirigencias sindicales rudas, entreguistas y tibias, pero al final con modificaciones sustanciales a los contratos colectivos donde la empresa ha ganado.
La última “derrota” o “avance” del sindicato es el esquema de “banco de horas”, una exigencia de la automotriz para concederles la titularidad del contrato de Audi que inicia operaciones en 2016, bajo la sombra de una “cláusula de confidencialidad”.