Nada Personal

La academia, alejada de los negocios

Si en las décadas de los ochenta y noventa las entidades públicas como la Universidad Autónoma de Puebla tuviera obligaciones y cumplieran como ocurre hoy con un portal de acceso a la información, seguramente habrían sido transparentes las transacciones de bienes inmuebles.
La transparencia en la administración de los bienes y contratos con particulares dejarían más que claro el porqué de las razones de la "quiebra" o el "cierre" de la entonces Tienda Universitaria, a los responsables y el monto del quebranto.
Bien pudieron dar a conocer los detalles de la entrega en comodato de una de las dependencias como la extinta Tienda Universitaria, tan rentable como las gasolineras, las farmacias, comedores y viajes universitarios.
En el caso particular de la ex Tienda Universitaria siempre se mantuvo en la insinuación –porque no existió una demanda judicial- en la responsabilidad del "señor de las ligas", René Bejarano Martínez, como el responsable del quebranto de la Tienda UAP.
El 13 de diciembre de 1983 se abrió la Tienda Universitaria de la UAP con la política de ofrecer a trabajadores y docentes artículos básicos a precios inferiores a los del mercado.
Fue en 1985 cuando se implementó un programa de ventas especiales con objeto de que los trabajadores adquirieran a bajos costos, alimentos, ropa y enseres para el hogar, pero fracasó el esquema de negocio y se complicó con la inestabilidad que vivió la casa de estudios.
En la sesión extraordinaria del CU del 18 de mayo de 1993 se presentó una propuesta para la reapertura de la tienda con un comodato a favor de una empresa comercializadora, pero fue inviable.
Fue entonces durante el rectorado de Enrique Doger Guerrero como se firmó el contrato con una empresa de televisión por cable, mismo que se continuó con la firma Megacable al que dio continuidad Enrique Agüera Ibáñez.
La actual administración universitaria se conduce con toda rectitud y transparencia, pero principalmente muestra sensibilidad porque pone en el centro de interés de la UAP la academia y no la renta de un inmueble, visto como un negocio.