Nada Personal

Urge Mando Único

En poco más de una semana los intentos y ejecuciones de linchamientos en diferentes puntos del estado deberían de servir para que las autoridades respectivas y la sociedad poblana le pongan especial interés.

Históricamente los poblanos cargamos con los hechos lamentables ocurridos en la Junta Auxiliar de San Miguel Canoa ocurridos en 1968 con el linchamiento de trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla.

En la película de Felipe Cazals describe muy bien la tragedia motivada por el anticomunismo poblano de la época encarnado en un sacerdote católico ortodoxo a quien le bastó acusar a los empleados universitarios de "comunistas" que pretendían colocar una bandera rojinegra en la iglesia del pueblo.

Ocurre hoy en las diferentes comunidades del estado donde es suficiente que "alguien" ordene tocar las campanas del pueblo para reunir a los pobladores y dar la señal de alerta, porque alguien lo dijo o vio, sobre supuestos hechos delictivos.

Ocurrió el año pasado en el municipio de Guadalupe Victoria que terminó con la quema del Palacio Municipal y los bienes del alcalde en función.

Esta misma escena se repitió recientemente en el municipio de Chietla, en San Francisco Altepexi, Felipe Ángeles y en Cohuecan, por mencionar algunos lugares.

Han terminado en tragedia linchamientos como el ocurrido el 27 de septiembre en Cohuecan donde dos presuntos ladrones fueron asesinados por pobladores.

En todos los casos, y me refiero a los recientes, el común denominador es que las policías preventivas municipales son rebasadas, o los causantes de los linchamientos por sus omisiones, incapacidad o por involucramiento.

Independientemente de tratarse de un tema atractivo para los estudiosos de estos fenómenos, la realidad inmediata llevaría a las autoridades de los tres niveles a revisar la inoperancia de los policías municipales, agentes improvisados sin capacitación y chambistas porque son amigos, seguidores o compadres del presidente municipal.

Un mando único de la policía en el estado podría ser un buen remedio porque estas tragedias como la ocurrida en Ajalpan le ocurre a gobiernos municipales de todo signo político partidista, como ocurrió con el gobierno priista de Ajalpan donde el ex diputado federal Javier López Zavala ve ingobernabilidad, un municipio donde él ha cogobernado.

pablo.ruiz@milenio.com