Nada Personal

La UAP levantó la voz por Ayotzinapa

En el rectorado de Alfonso Esparza Ortiz se recuperó en la Universidad Autónoma de Puebla esa herencia de la solidaridad a los conflictos sociales del país.

A propósito del caso de los estudiantes normalistas baleados y los 43 desaparecidos, Esparza tomó la iniciativa para estar a la altura de las nuevas circunstancias al fijar posturas claras.

Con un liderazgo institucional, ésta administración universitaria refrenda su vocación de la solidaridad social y el perfil demócrata del rector.

Independientemente de la iniciativa para exigir la aparición de los normalistas y el castigo a los responsables de los hechos en Iguala, Guerrero, lo plausible fue la actitud de garantizar las libertades de manifestación de la comunidad universitaria.

La UAP recupera con Esparza Ortiz los espacios de expresión respecto a los diversos temas sociales, económicos, culturales, ambientales, indigenistas y de gobernanza, siempre desde la perspectiva académica sin engancharse a ninguna consigna partidista.

El mejor mensaje que puede enviar la UAP a los tres niveles de gobierno y a los poderes del Estado es que sin desviar ni descuidar las actividades sustantivas de la universidad pública se pueden fijar posiciones críticas con orden, respeto y tolerancia a las distintas posturas.

A diferencia de la época de los “enriques” y los “doger” no se habían manifestado con tanta libertad estudiantes y maestros, como ha ocurrido a propósito del caso Ayotzinapa.

Una Rectoría como la de Alfonso Esparza que no “politiza” ni “partidista” las posturas de la Máxima Casa de Estudios lo único que logra es el reconocimiento de la sociedad por su peso académico y autoridad moral.

Una Universidad donde la comunidad levanta la voz por Ayotzinapa es la que no realiza paros afectando actividades académicas ni permite entre sus filas a grupos anarquistas o ultras que dañen el patrimonio arquitectónico e histórico. Bien por el rector académico.

pablo.ruiz@milenio.com