Nada Personal

Transición y continuidad

Entendido el resultado de la elección de gobernador como un voto de los poblanos por la continuidad, las nuevas circunstancias en el país obligan a acelerar el proceso de transición.

Dicho de otra manera, el gobernador electo deberá ser en los próximos meses un protagonista activo de acompañamiento y seguimiento del cierre sexenal.

Por fortuna para el estado, la continuidad evita situaciones de tensión como las que ocurren en estados como Chihuahua y Veracruz.

En aquellas entidades los gobiernos salientes no solo complican la entrega-recepción, sino que imponen candados con reformas de última hora en los congresos locales para entorpecer los márgenes de maniobra de los gobiernos entrantes, incluido el presupuestal. 

Para el caso poblano, la ventaja del continuismo obliga al gobierno saliente a acelerar la integración del gobierno para hacer más imperceptible el cambio de poderes, sobre la base de establecer acuerdo de un gobierno entrante de facto, cuidando las disposiciones constitucionales.

Implica entonces que el gobernador electo José Antonio Gali Fayad empiece a mostrar las cartas de sus principales hombres fuertes que desde la transición vayan perfilándose a lo que finalmente será el gabinete, si no todos, obviamente, las carteras más relevantes de la transición-continuidad.

El entorno financiero y económico internacional que presiona la política federal de gasto al gobierno federal, en perjuicio de rubros importantes como la educación al estado, así como la acelerada y competitiva carrera presidencial, obliga apresurar la transición-continuidad.

El gobernador saliente Rafael Moreno Valle ya dio algunas señales en torno a iniciar el proceso de transición sobre la base del diseño conjunto con el gobernador electo de la ley de ingresos y el presupuesto de egresos, la base sustancia del funcionamiento del gobierno de continuidad.

Qué procede entonces, que el gobernador saliente defina al equipo de acompañamiento en la competencia interpanista por la candidatura presidencial, seguramente integrando a varios de quienes ocupan un cargo en el gabinete estatal, para permitirle al electo asuma más decisiones.

pablo.ruiz@milenio.com