Nada Personal

Tolerancia a la ilegalidad

Si los encargados de perseguir los delitos actuarán de oficio, seguramente estarían en prisión los responsables de inducir a menores de edad al consumo de alcohol y drogas ilegales.

Como se había advertido en las páginas editoriales de MILENIO DIARIO, personas adultas utilizan las redes sociales para enganchar a los estudiantes de secundaria y preparatoria, niños y niñas, para incitarlos a engañar a sus padres y consumir drogas.

Acudió la autoridad municipal de Normatividad al inmueble del Centro Histórico donde envenenaban a los adolescentes y éstas se limitaron a colocar sellos de clausura como si el problema fuera de recaudación por funcionar sin los permisos correspondientes.

Con esta visión miope de las autoridades es entendible la tolerancia y la impunidad a los enganchadores al negocio del narcomenudeo y la venta ilegal de bebidas a menores de edad.

Los dueños del edificio y los responsables de la actividad ilícita donde se vendías drogas a los menores de edad no fueron molestados por la policía municipal. ¿Quién protege a esas mafias?

De acuerdo a imágenes obtenidas por los reporteros de este diario, menores de edad consumían bebidas alcohólicas y mariguana.

Se cometieron todo tipo de violaciones a los reglamentos municipales y al código penal, pese a ello todo se limitó a colocar sellos por parte de Normatividad del ayuntamiento poblano, ¿y?

El hallazgo de este tipo de negocios ilícitos no es motivo para dar clases de moral, cada familia es responsable de cómo educan a sus hijos, pero las autoridades están obligadas a perseguir y castigar a los delincuentes que envenenan a los adolescentes.

Este negocio ilícito se existente en el Centro Histórico, es sólo una cadena de negocios ilegales conocidos como los "after" donde los envenenadores manipulan a través a las redes sociales a los jóvenes para que asistan a las "fiestas mañaneras" engañando a sus padres, haciéndoles creer que asisten a clases cuando en realidad son rehenes de los delincuentes.

Y en la ciudad capital y municipios conurbados existen este tipo de negocios tolerados por los inspectores municipales y funcionarios corruptos que reciben millones de pesos para otorgarles protección, con solo ser omisos.

O qué, ¿el PRD y los intelectuales orgánicos proclives al uso masivo de la mariguana estarían aplaudiendo la comisión de estos delitos en perjuicio de los menores de edad y de la sociedad?

pablo.ruiz@milenio.com