Nada Personal

Retorna el PRI monolítico y autoritario de Marín

El ex gobernador Mario Marín Torres inventó un escenario político a modo de sus pretensiones al describir la situación del PRI en el estado como un partido “decaído”.

Marín se presenta así como el imprescindible en un activismo abierto, dejando a un lado la oscuridad de las cañerías de la política partidistas en un “autoexilio” que negoció a la terminación de su sexenio con la administración entrante.

El ex mandatario se auto reivindica presentándose como el “padrino” (literal) de la dirigencia estatal del PRI para hacerse presente desde la primera sesión del Consejo Político Estatal, por si alguien tenía alguna duda de su influencia en la designación de Isabel Allende.

Pero de la boca de Marín no ha salido una solo crítica en torno a las razones que tienen el PRI “decaído”, sumido en la acumulación de derrotas electorales en las elecciones locales y federales.

El ex jefe político del estado no conoce o no quiere sabe nada de la autocrítica, tampoco nadie del priismo funcional se atreve a cuestionárselo, porque buena parte de la responsabilidad del “decaído” PRI es de su total autoría.

Marín le debe a los priistas y a la sociedad poblana un par de explicaciones:

Primero. Por qué impuso a Javier López Zavala como candidato a gobernador en el 2010 y si en efecto –como lo ha insinuado el propio ex abanderado– lo “sacrificó” para negociar su salida “limpia” y sacrificar a un par de sus “amigos”.

Segundo. Cómo puede explicar su inmensa fortuna personal y familiar si con el sueldo de funcionario público de medio pelo y posteriormente como presidente municipal y gobernador puede presumir sus múltiples bienes y cuentas bancarias en el país y extranjero.

Al apropiarse del PRI, concedido como franquicia por el CEN con el aval de la Presidencia de la República, el mensaje político es pésimo.

Con Marín retorna modelo monolítico del marinismo, como lo fue en el gobierno estatal y en la alcaldía poblana, solo para él, lo que motivó la derrota al excluir al resto de los grupos priistas, porque los hay, aunque algunos como el dogerista haya abdicado de manera vergonzante.

pablo.ruiz@milenio.com