Nada Personal

Renovarse, reto de partidos para el 2016

Las candidaturas independientes, principalmente las exitosas a la gubernatura de Nuevo León y una diputación en Sinaloa, Jaime Calderón “El Bronco”, Manuel Clouthier Carrillo, respectivamente, debería ser un acicate para los dirigentes de los principales partidos políticos.

Para empezar las principales fuerzas políticas en el estado – PRI, PAN, PRD y Morena-  están obligadas a renovarse para ser más competitivos, empezando desde su interior con los mejores liderazgos.

En el PRI, por ejemplo, pese a la inercia del predominio presidencial, el inminente relevo de César Camacho Quiroz, deberá estar seguido de un proceso de mayor inclusión del priismo local.

Si el Revolucionario Institucional aspira a retomar la gubernatura, deberá iniciar una operación política de unificar a los militantes y grupos que reivindiquen su militancia.

Un partido con una conducción errática como la mostrada por Ana Isabel Allende Cano no llevaría al PRI a ningún buen puerto porque ha mostrado ser facciosa.

Ante el eventual arribo de Manlio Fabio Beltrones a la Presidencia del CEN, la inercia al relevo local sería obvia, pero quien llegué al relevo deberá hacer sinergia con el priismo para mostrar un solo frente en las elecciones de la mini gubernatura en 2016.

En Acción Nacional, por su parte, deberán estar abiertos a la sociedad en su proceso de renovación interna, misma que se antoja complicada por la virulencia mostrada por el neopanismo ligado al morenovallismo y El Yunque.

Los neopanistas enfrentan la disyuntiva entre conciliar con el panismo tradicional e incluirlos en un ejercicio democrático o arrasarlos en una embestida interna para hacerse del control del PAN.

Un partido con una dirigencia independiente capaz de darle sentido democrático a un proyecto de coalición de partidos en 2016 y 2018, en una sana distancia del jefe político en turno.

Acción Nacional debe retomar su tradición democrática partidista y vincularse con los sectores de la sociedad que han sido su motor electoral alejado de prácticas priistas corporativas del partido.

De cara a las elecciones de la mini gubernatura, Morena tendría la mesa puesta para convertirse en Puebla en la única opción de centro “izquierda” electoral, pero necesita con urgencia un liderazgo más visible porque Andrés Manuel López Obrador no podrá ser candidato a gobernador.

En contraste la realidad del PRD es cuesta arriba porque es un partido en riesgo de extinción en el estado; desdibujado, el perredismo vive un ultimátum: se renueva o desaparece.

pablo.ruiz@milenio.com