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Reforma política, de final cardiaco


Ajenos a los enjuagues legislativos de los partidos políticos, la reforma política, embarrada con los acuerdos secretos de la reforma energética, hace de la aprobación un final cardiaco, y no precisamente por el infarto –amlocardio- al miocardio del ex candidato presidencial.
Si a la aprobación de las dos principales reformas pendientes le metió presión el abandono del Partido de la Revolución Democrática del Pacto por México, la irrupción de Diego Fernández de Cevallos con su propuesta energética, crispó y tensó más las negociaciones.
El punto medular de la postura de Fernández de Cevallos de reforma “patriotista o entreguista” está contenido en el punto 9. “Deberá especificarse en la reforma constitucional que Pemex y la CFE son y seguirán siendo propiedad exclusiva de la nación y que el Estado y las leyes protegerán su fortaleza, modernización y competitividad”, de once puntos expuestos en Milenio Diario.
El debate de la reforma política siguió su curso en la víspera y amanecerá el país con una enmienda constitucional para modificar disposiciones legales clave como la reelección de legisladores federales y locales, así como de presidentes municipales.
Uno de los puntos que ha generado mayor tensión por las implicaciones financieras y logísticas de las elecciones venideras está relacionado con la creación del Instituto Nacional de Elecciones en sustitución del Instituto Federal Electoral.
Designación de consejeros electorales en el estado, elevar 3% de la votación para mantener el registro de partidos políticos, causales de nulidad de las elecciones por rebasar topes de campaña, funciones de fiscal autónomo a la PGR en los procesos electorales y designación de magistrados, entre otros, en el tablero electrónico de votación de la Cámara Alta.
Las reformas política y energética, con el sitio por parte de los “morenos” de las instalaciones del Senado de la República y la exigencia del perredismo de una consulta popular, al grado, estos últimos, de demandar la suspensión de la aprobación de la reforma energética.
Se cierra el 2013 a alta velocidad en el proceso legislativo, lleno de acontecimientos exógenos, literalmente, de final cardiaco.