Nada Personal

Proletariado sin cabeza

El sindicalismo poblano está en crisis, sobreviven los aparatos burocráticos del corporativismo, oficial e independiente.
Domesticados, dejaron de ser desde hace varias décadas la fuerza viva y social de los trabajadores de la industria y los servicios públicos.
Tareas sindicales como la competitividad en las relaciones laborales las dejan a la omisa voluntad como una obligación de los patrones, rehuyendo a los compromisos propios de la bilateralidad.
No es más o menos importante el sindicato de la industria o de servicios que estalle el mayor número de conflictos laborales o enarbole demandas de incrementos salariales inalcanzables.
Por cansancio o por flojera, los trabajadores sindicalizados obligados por los líderes a asistir cada año a los desfiles obreros son indiferentes con la celebración del Día del Trabajo porque sirvió para agradecer al gobernante en turno.
Posterior a uno de los momentos de mayor riesgo de crisis social y económica, el sindicalismo oficial y los gobiernos estatal y federal optaron por suspender el "desfile obrero" para encerrase en auditorios y autoelogiarse.
El dirigente cetemista Leobardo Soto Martínez se reunirá con los secretarios generales de los sindicatos de la Federación de Trabajadores de Puebla FTP-CTM en Casa Puebla.
Debilitada la Unión Nacional de Trabajadores, posterior a la pérdida de uno de los numerosos sindicatos, el automotriz de Volkswagen, han convertido el 1 de Mayo en un rito de las lamentaciones.
Las columnas del sindicalismo independiente han perdido una de sus principales banderas: contra el charrismo sindical, porque justamente lo padecen con Francisco Hernández Juárez como dirigente vitalicio de los trabajadores telefonistas o Agustín Rodríguez del STUNAM.
Se manifestarán mayormente en los contingentes sindicales del llamado sindicalismo "independiente" los burócratas "dirigentes" que han perdido los privilegios en los gremios del sector gubernamental.