Nada Personal

En qué Policía confiar

En el vecino estado de Veracruz, como ocurre en otras entidades con altos índices delictivos ligados al crimen organizado, la policía uniformada es temida.

Diversos son los casos denunciados de policías estatales y municipales involucrados en desapariciones forzadas.

Pero en otros estados ocurre exactamente lo mismo, mandos policiacos y tropa están en la nómina al servicio de la delincuencia.

Uno de los casos documentado es el relacionado al secuestro del empresario poblano ocurrido en territorio veracruzano cuando circulaba en la carretera a Fortín, ocurrido hace un par de años.

Una patrulla de la policía estatal le marcó el alto para una “revisión” del vehículo en el que viajaba, lo obligaron a descender de su camioneta y fue subido a la batea de la patrulla, kilómetros adelante lo entregaron a una banda del crimen organizado para secuestrarlo.

Posterior a la detención del Director de la Policía Estatal Preventiva, Marco Antonio Estrada López y del jefe del misterioso Grupo de Operaciones Especiales, Tomás Méndez Lozano, sorprendidos en flagrancia protegiendo un convoy de vehículos de carga con gasolina robada, qué confianza le pueden tener los poblanos a los policías uniformados.

Ejemplos no lo son, o son pocos los casos, pero un comandante de la policía municipal como el de San Pedro Cholula que detona su arma de cargo para asesinar a un adolescente indefenso, qué confianza puede inspirar a los ciudadanos.

Y no se habla de hechos aislados cuando se trata de un comportamiento criminal de algunos policías uniformados, incluidos mandos policiacos, por omisión o comisión.

Cómo puede explicar el encargado de las corporaciones de seguridad pública del estado que con armas y patrullas de cargo los jefes policiacos delinquían como parte de una banda delincuencial en el robo de combustible a Pemex.

Qué tomada de pelo significa para las reuniones semanales del gabinete de seguridad el hecho de que las labores de “inteligencia” no hayan detectado que al enemigo lo tenían “en casa”, en las corporaciones policiacas. ¿Omisión o comisión?

pablo.ruiz@milenio.com