Nada Personal

Pacheco y Gordillo, finales comunes

Acéfala la Secretaría General del sindicato del ayuntamiento de Puebla por la detención y procesamiento de Israel Pacheco Velázquez, por el delito de extorsión, el gremio de los burócratas no tiene otra salida que elegir al líder sustituto.
La situación intergremial se torna complicada por las pasadas reformas al estatuto sindical ordenadas por el detenido dirigente para perpetuarse en el poder como secretario vitalicio.
A esta grave crisis interna se suma el desconocimiento por parte del gobierno municipal de por los menos nueve integrantes del Comité Ejecutivo y un grupo más de 12 trabajadores suspendidos en su relación laboral.
Entrampados jurídicamente en la representación legal, el sindicato Benito Juárez no tiene otra salida que convocar a una asamblea general para reformar los estatutos y eliminar candados de la figura de líder vitalicio, para darle paso a la elección de un nuevo dirigente y Comité Ejecutivo.
Darle la vuela a la página de la era Pacheco y sus excesos, para los trabajadores sindicalizados del ayuntamiento de Puebla significaría contribuir a la permanencia legal del sindicato.
Es insostenible en las actuales circunstancias de la ciudad y el país mantener en el sindicado Benito Juárez un modelo de corrupción y control caciquil unipersonal.
Los trabajadores están más allá de los intereses personales y de grupo de los dirigentes sindicales, así ocurrió recientemente con la decisión del gobierno federal de desmantelar el control y poder vitalicio de Elba Esther Gordillo Morales en el sindicato de maestros, quien fue detenida y procesa.
Fueron los trabajadores de la educación afiliados al SNTE quienes optaron por la institucionalidad gremial y darle vuelta a la página de los lujos, enriquecimiento y uso político del sindicato para obtener prebendas de partidos políticos y gobiernos por parte de Elba Esther.
Guardando proporciones, un caso muy similar enfrentan hoy los trabajadores sindicalizados afiliados al sindicato Benito Juárez, y tienen la disyuntiva: relevar a la cúpula o perderlo todo.