Nada Personal

El PRI que no le sirve a Peña Nieto

Con el resultado en las elecciones extraordinarias en Acajete y Cuapiaxtla, los dirigentes del PRI sepultaron a este partido boca abajo, para hundirse más.

Hecho pedazos en las urnas bajo la conducción de Ivonne Ortega Pacheco, la delegada del CEN Angélica Araujo y el delegado presidente Pablo Fernández del Campo, es el partido que encontrará el presidente Enrique Peña Nieto de gira por la entidad.

Vapuleado una y otra vez en las urnas, este partido en el estado no le sirve al presidente Peña Nieto para las elecciones intermedias del próximo año, pero tampoco le será útil para minigubernatura en 2016 ni en los comicios concurrentes en 2018.

Pero los dirigentes del PRI, los del Comité Ejecutivo Nacional, y sus virreyes en la entidad no han entendido la lección.

La crisis electoral del PRI ya es de escándalo: en Acajete cae al tercer lugar como fuerza política, y en Cuapiaxtla pierde la alcaldía por primera vez la historia política del municipio.

Y es que para hacer frente al esquema de coalición electoral del PAN y sus aliados, la cúpula nacional del PRI debería empezar por renovar la dirigencia estatal porque con esta nueva derrota, el PRI pareciera un partido en extinción en el estado.

El otrora partido de gobierno tiene dos alternativas para seguir vigente: imita a sus adversarios políticos conformando una coalición interna en el PRI con un liderazgo de consenso, o bien, vendrá un cisma que sacuda a este partido político.

Queda claro que la fórmula de la coalición electoral se ha confirmado como un recurso estratégico para ganar contiendas, en cualquier lugar y circunstancia.

Posterior a los comicios de 2010 con la coalición Compromiso por Puebla, en las elecciones locales del 2013 se repitió el esquema de la alianza electoral con una “paliza” al PRI, utilizando la variable de las candidaturas comunes; el pasado 6 de julio les repitieron la dosis.