Nada Personal

El PRI, “mejor parado” para el 2016

Algunos priistas, incluidos dirigentes locales y nacionales, no saben cómo ganaron pero tienen pretexto para prolongar la “borrachera” política del festejo electoral.

De la orfandad, el priismo poblano pasó a convertirse en el consentido de la dirigencia nacional quien admitió la paternidad al conocerse el triunfo, principalmente con la hazaña de 3 a 1 en la ciudad capital.

Capitalizar la inconformidad, asegura uno de los principales protagonistas, fue la clave del resultado del pasado 7 de junio, pese a las encuestas, todas, que no les favorecían.

Esta revisión breve es sin duda la antesala del 2016, donde el ánimo en el PRI es distinto a la víspera de junio.

Está demostrado que el morenovallismo es “vencible” y para la elección de gobernador el próximo año este partido está “mejor parado”, dicen entre “copa” y “copa”.

En este momento de la prolongada “borrachera” priista priva la idea de que en 2016 “sí se puede” porque hay “entusiasmo” para dar la pelea, o en el mejor de los casos, “ganar la contienda”, subrayó otro de los protagonistas.

Un mal augurio para su principal competidor ven los tricolores en el método de ungimiento de quien será el abanderado del morenovallismo, con la “mancha” de haber  perdido tres de cuatro. 

Sólo si camina el priismo unido en un mismo rumbo sin los afanes personalistas de quienes aspiran a la nominación, confían repetir la hazaña, ahora con “paternidad responsable” porque el CEN de César Camacho Quiroz valora la aportación de Puebla a los 250 diputados en la Cámara Baja.

Un resultado del 7 de junio que ayuda a la posición maltrecha del presidente Enrique Peña Nieto en el aterrizaje de las reformas estructurales, la adversidad en las finanzas públicas y la falta de crecimiento económico.

Algunos cuadros del Revolucionario Institucional le “agradecen” a Joaquín “El Chapo” Guzmán el haberse fugado poco más de un mes posterior a las elecciones legislativas federales, porque de haber ocurrido antes del 7 de junio, habría sido el derrumbe catastrófico del PRI y su gobierno.

pablo.ruiz@milenio.com