Nada Personal

El PRI, una bomba… yucateca

La única cabeza visible del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la entidad poblana es Ivonne Ortega Pacheco.

Tratados como débiles mentales incapaces de construir acuerdos mínimos, la exgobernadora de Yucatán optó por tener una extensión del control del priismo poblano a través de su paisana, la senadora Angélica Araujo Lara.

Y para que la cuña apriete se inventó un delegado del CEN en la ciudad capital con su también paisano Gabriel Barragán Casares, presentados ambos ante un priismo local verdaderamente patético.

Si a Pablo Fernández del Campo, en su calidad de poblano, le costó mucho trabajo entender y tejer acuerdos entre los grupos priistas en el estado, los visitantes deberán empezar por hacer un tour para no perderse en el Centro Histórico de camino al Hotel.

Dividido el territorio nacional entre los dirigentes nacionales del PRI, a la secretaria general le tocó los estados más complejos como Puebla, igual o peor que Oaxaca.

Por ejemplo. Tienen que entender los virreyes enviados por el CEN cómo moderar las aspiraciones de priistas a la gubernatura, y quiénes de éstos tienen posibilidades reales en la contienda del 2018 y quiénes en realidad sólo aspiran a la mini gubernatura.

Pero además de la pugna interna por la nominación al gobierno del estado, tendrán que entenderle quién o quiénes en realidad buscan presionar por la nominación para negociar la candidatura a la presidencia municipal de la ciudad de Puebla.

Cómo podrán diferenciar entre priistas de tiempos completo y los de medio tiempo, porque el restante 50 por ciento lo tienen invertido en sus intereses personales con el grupo en el gobierno estatal.

De qué manera van a reconciliar al priismo local en medio de agravios y las malas decisiones en las candidaturas a diputaciones y presidenciales, con un puñado de ayuntamientos.

Nuevamente el priismo de cara a las elecciones del 2015, la siguiente del 2016 y la madre de todas: el 2018, es una verdadera bomba... yucateca.